Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Un hombre recibe indemnización por divorcio

No se le concede "pensión compensatoria", que tendría asegurada si fuera mujer.
Sin embargo se le indemniza por haber trabajado en el negocio de su mujer sin sueldo

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La Audiencia de Barcelona ha sentado un precedente al conceder una indemnización de 5 millones de pesetas a un marido para compensar el perjuicio que le causó la separación matrimonial, ya que el hombre dedicó su vida al negocio de la familia de su mujer sin cobrar nada, mientras ella se enriquecía.

La moderna historia judicial española aparece plagada de casos de pensiones compensatorias, en la gran mayoría vitalicias, para mujeres separadas que consagraron su vida al matrimonio, los hijos y el hogar y carecían de formación y preparación profesional para encarar un futuro con garantías, al margen de su cónyuge de toda la vida.

No obstante, ahora ha aparecido un caso en el que el perjudicado es el marido porque, cuando se casó, tomó la decisión de trabajar en el negocio familiar y nunca ha cobrado por ello, según una sentencia de un tribunal civil de la Audiencia de Barcelona a la que ha tenido acceso EFE, y en la que destaca lo singular e inusual del caso.

Un juzgado de Primera Instancia negó al hombre la posibilidad de esa indemnización al entender que siempre tuvo cubiertas sus necesidades "con cargo al negocio familiar" y, viceversa, el marido contribuyó a las necesidades de la casa al trabajar en el negocio de la familia.

No obstante, en su sentencia, La Audiencia indica que el hombre, R., tiene derecho a esa indemnización porque, al trabajar en el negocio de la familia de su mujer, les ahorró tener que contratar a alguien para esa función y les ayudó a salir adelante.

El marido, según la Sala, contrajo matrimonio con su esposa hace más de 20 años y a los dos años comenzó a trabajar en el supermercado que era propiedad de los padres de su esposa. La sentencia relata que la mujer asumió la responsabilidad del negocio, al ser traspasado por sus padres, en 1985 y el marido siguió trabajando en el establecimiento hasta la separación, haciendo siempre lo mismo y sin percibir salario alguno, como reconoció su propia mujer durante el proceso judicial.

Frente a la sentencia de primera instancia que denegó la indemnización por entender que el hombre cubrió todas sus necesidades con "cargo al negocio familiar", la Audiencia dice que "él no ha obtenido ningún beneficio adicional".

A juicio de la Sala, la posición del marido se ha ido debilitando, mientras que "a lo largo de estos veinte años, los padres de la esposa, primero, y luego ésta última, no han tenido ni que realizar el trabajo que hacía el esposo ni contratar a nadie para que lo hiciera".


 
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