Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Mi mujer me maltrata lo normal

https://confilegal.com/20211116-mi-mujer-me-maltrata-lo-normal/

(la violencia no tiene género, aunque gramaticalmente la palabra sea del género femenino)

Hace unos días recibí otra llamada de un hombre maltratado con miedo a que su mujer le ponga una denuncia falsa, como una forma más de maltrato del que es objeto.Sabemos por estudios oficiales, como el del Emakunde de 1999, que la violencia sobre la mujer se incrementa o surge, cuando piensa en el divorcio o la separación como salida a una relación insatisfactoria o violenta.

Sabemos desde los años 80 que las denuncias de violencia sobre la mujer son, en su mayoría, provocadas por un contexto de desacuerdos y enfrentamientos justo antes o durante el proceso de divorcio o separación (violencia puntual). Sabemos por datos del Consejo General del Poder Judicial que los casos graves de violencia sobre la mujer (maltrato habitual o maltrato grave) son apenas un 2 % de las condenas.

Hoy día, sabemos que la mayoría de las denuncias se producen por discusiones en la pareja justo cuando deciden separarse. La lucha por el control del espacio (vivienda familiar), el tiempo (custodias de los hijos) y de la economía (dinero de pensión), son las fuentes a tener en cuenta como engendro de que el conflicto se convierta en violencia.

Hay parejas que se quieren y que se perdonan. Pueden pelearse y decir cosas terribles o insultarse mutuamente sin que tenga ninguna trascendencia legal.

Pero si esto ocurre en un contexto de divorcio y se denuncia, se convierte delito. Sobre todo, será delito para los hombres. La práctica judicial diaria así nos lo dice. Y quien niegue esto, es simplemente un mentiroso o un desinformado.        

Cuando desde el Estado se promulgan leyes y se ponen en práctica actos discriminatorios contra una parte de la ciudadanía, esta parte de la sociedad suele esconderse (judíos en Alemania o mujeres en Afganistán), suelen pasarse a la clandestinidad (Los partisanos de La Résistance), o suelen pasar a la disidencia política (Nelson Mandela, Luther King, Gandhi, etc.)

Una mayoría suele intentar pasar desapercibida entre todos nosotros. Una mayoría que tiene miedo a expresar sus ideas, a decir lo que piensa e, incluso los más, suelen mirar hacia otro lado. Como cuando en España durante la dictadura, iba la guardia civil a detener al vecino del primero y el resto de vecinos no hacían nada. Se quedaban aliviados por no ser ellos los detenidos o denunciados.

Hasta finales del siglo XX, en este país, cuando una persona o miembro de las FCSE tenía conocimiento de que una mujer era agredida por su pareja, no se hacía nada con trascendencia penal.

Hoy hemos logrado tener una conciencia social de todo esto, a base de gastarse millones de euros cada año en un bombardeo político y mediático sin precedentes en nuestra democracia.

Los programas de prevención de accidentes de tráfico, prevención del suicidio, de accidentes en el trabajo o de enfermedades graves, sumados todos ellos, apenas representan el 3 % de la inversión en políticas sobre prevención de la violencia que sufren las mujeres.

No voy a decir nada nuevo cuando digo que se han creado tantos recursos sociales, institucionales, judiciales y políticos para esto, que si la administración de Justicia hubiera tenido un incremento sólo de la mitad de aquéllos, hoy habría en España cerca de 50.000 juzgados. Algo totalmente inusitado y exagerado.

LOS HOMBRES VIVEN CON MIEDO

Tras la implantación de la ideología de género en torno a la loable lucha contra la violencia que sufren las mujeres, hemos pasado al siguiente nivel: la aniquilación social de la masculinidad y de los hombres. Y es un debate que está en la calle, pese a quien le pese.

Por eso, en España, ahora los hombres viven con miedo.

Jóvenes que tienen miedo a tener una relación seria con una chica, hombres que son maltratados en casa por su mujer y tienen miedo a denunciar, porque les dirán en comisaría que si llaman a su mujer y ésta les dice que él la maltrata, sólo con la palabra de ella, serán detenidos.

Sabemos que en los contextos familiares se da el maltrato, pero lo que se está ocultando a la mayoría de la población es que hoy en España la mayoría de personas que sufren en silencio malos tratos en el ámbito doméstico, son los hombres y los niños.

PUBLICIDAD
 

Y los pocos datos que poseemos ahora, son sólo la punta del iceberg

Ya desde los años 80 y los magníficos estudios realizados por Erin Pizzey o Deborah Capaldi, sabemos que en la violencia íntima en la pareja (IPV) se dan factores de riesgo en ambos sexos, pero no se habla apenas de que son las mujeres las que, en mayor medida, inician el maltrato hacia sus parejas.

En España no se ha querido hacer ningún estudio en las casas de acogida a mujeres que dijeron ser víctimas de malos tratos, pero en Reino Unido, Erin Pizzey hizo un estudio muy revelador[i].

Casi el 70 % de las mujeres que estaban en casas de acogida habían comenzado a usar la violencia en la pareja. Y la violencia del varón era la respuesta a aquélla inicial violencia de la mujer. Casi el 70 % de los casos.

La Doctora Capaldi fue mucho más lejos en sus investigaciones y descubrió que las mujeres agresoras y agresivas (maltratadoras), eran mucho más proclives a sufrir malos tratos de sus parejas como respuesta a la violencia que ejercían de ellas[ii].

¿Cuántas veces vemos en los Juzgados a hombres acusados de malos tratos basar su defensa en que ellos usaron la legítima defensa ante las agresiones que sufrían por parte de sus parejas, incluso de violencia habitual?

Pues los pocos estudios que hay sobre ello nos dicen que esto es más habitual de lo que pensamos. Casi un 70 % de los casos de IPV.

De hecho, hemos detectado a través de datos aportados por asociaciones como Genmad (Madrid) y Justicia de Género (Barcelona), que muchas mujeres maltratadoras utilizan la denuncia de malos tratos como una forma se seguir maltratando (de otra manera) a su “víctima y pareja o ex pareja”.

En los cuatro últimos años hemos visto un incremento de casos de mujeres maltratadoras que usan a los hijos como herramienta legal y judicial para seguir maltratando a sus parejas o ex parejas.

Sobre todo, cuando el hombre tiene nueva pareja o la causa del divorcio fue la infidelidad del hombre.

Como regla general, los hombres tienden a no denunciar la violencia de sus parejas femeninas contra ellos. Por el contrario, las mujeres tienden a denunciar tanto la violencia de los hombres contra ellas como su propia violencia, como si ellas la sufrieran mediante el mecanismo de la proyección y argumentando defensa propia.

Y no lo digo yo, sino un estudio longitudinal de IPV realizado por el OYS de Oregón, bajo la dirección de Deborah Capaldi, que encontró los mismos datos [iii] y [iv].

Ya en España, tenemos varias decenas de estudios que muestran que la violencia de género (la que se ejerce sobre la mujer por considerarla inferior) se da en muy pocos casos y que la inmensa mayoría de casos de IPV tienen una causa bidirediccional. Un alto porcentaje de casos de violencia en la pareja la inicia la mujer. Así lo acreditan los estudios sobre percepción de la violencia V. de Miguel [v] o el de violencia íntima en la pareja Dunedin [vi].

Pero lo que más me llama la atención, es que sólo se hacen estudios y encuestas a las mujeres, pero casi nunca se hacen encuestas a los hombres que sufren violencia por parte de sus parejas.

Uno de los pocos casos que hay es el estudio del Dr. Chapado de la Universidad de Málaga, en cuya encuesta ha utilizado las mismas preguntas que las macroencuestas que hace el ministerio a las mujeres sobre la violencia en la pareja.

El Dr. Chapado introdujo en su encuesta una diferencia llamativa con respecto a las preguntas que hace el gobierno. Y es la posibilidad de contestar que no a algunas preguntas, ya que en las encuestas oficiales no existe la posibilidad de contestar negativamente estas.

Así ocurre en la actual encuesta que está haciendo la universidad de Granada[vii]. Por ello, tanto las macroencuestas del gobierno como ésta última de la Universidad de Granada tienen unos resultados muy sesgados y manipulados.   

Y el resultado ha sido más que sorprendente. A las mismas preguntas los hombres contestan mucho más haber sufrido IPV que las mujeres que contestan a las macroencuestas oficiales[viii].

Así, el 42 % de los hombres dijeron sufrir o haber sufrido maltrato psicológico en su pareja, un 37 % dijeron sufrir terror (miedo) a su pareja o ex pareja y un 16 % sufrían o habían sufrido malos tratos físicos de su pareja o ex pareja.

En términos medios, en total un 45 % de los hombres encuestados dijeron sufrir o haber sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja o ex pareja.

Un grave problema social que a nadie parece interesar.

Pues eso es lo que está pasando en nuestro país ahora. Miles de hombres sufren malos tratos en silencio, como los demócratas en los mejores tiempos de la dictadura.

Otro día hablaremos sobre la diferencia entre sufrir malos tratos con la percepción que tiene cada persona de sufrirlos y de cómo se está usando el mundo de la percepción y no el de la realidad, como forma de construir estadísticas oficiales y falsas de malos tratos a mujeres en España.

Publicado el