Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Custodia compartida y transversalidad

 

http://www.estrelladigital.es/opinion/jose-cave/transversalidad-custodia-compartida/20151216211429265083.html
 

Transversalidad de la custodia compartida

En 1981 se aprobó la ley del divorcio, una ley que supuso un gran avance social, debido al sempiterno retraso español. Retraso, que impedía a los españoles un derecho a divorciarse cuando el matrimonio fracasaba y es que muchos otros derechos básicos y fundamentales se les habían reconocido sólo tres años atrás con la aprobación de la Constitución y la instauración del sistema Democrático y de Derecho. No hay espacio ni tiempo para enumerar los avances sociales, económicos, tecnológicos, jurídicos, y de toda índole que afrontó España, para ponerse al día.

Uno de los avances fue la incorporación masiva de la mujer al trabajo y a la vida social y política, y con ello la ruptura de roles tradicionales, erradicados en Europa décadas atrás, al menos formalmente, y que relegaba a la mujer al cuidado exclusivo del hogar y de los hijos. Sin embargo, esa incorporación al mercado laboral no fue acompañada de políticas de conciliación, lo cual dificultó de tal manera la compaginación de trabajo y familia, lo que condujo al descenso de la natalidad. Las políticas de conciliación aun tardarían en llegar.

Y aunque se ha avanzado, sin embargo la realidad es que en España las mujeres ganan un 17,8% menos que los hombres, ligeramente superior a la media de esa Europa está en el 16,4%, pero inferior a países como  Alemania que está en el 22,4%. Curiosamente a pesar del histórico atraso español, y de lo avanzado de otras naciones, actualmente España, gracias a todas las políticas en esta materia, se ha reducido la diferencia salarial entre hombres y mujeres, más que en muchos países europeos con más tradición en la participación de la mujer en el mundo laboral.

Ahora estamos en unos estándares europeos, y por tanto ya no es cuestión española, sino europea. Recientemente la Dirección General de Justicia de la Comisión Europea, ha elaborado un estudio donde señala, entre otras, como principales causas de la llamada brecha salarial, las siguientes: los roles tradicionales y la conciliación de la vida familiar y laboral. En dicho informe se refiere que las oportunidades que las mujeres tienen para poder progresar en sus trabajos, en sus careras profesionales y recibir un mayor salario se ven afectadas por sus responsabilidades familiares, y que dicha diferencia salarial se incrementa cuando las mujeres tienen hijos, viéndose obligadas a trabajos a tiempo parcial, ya que ocupan más tiempo que los hombres en las tareas domésticas.

Junto a ello el gran incremento de divorcios y con ellos la consolidación del sistema de custodia en exclusiva, similares en toda Europa, que siguen relegando jurídicamente y judicialmente a la mujer al cuidado de los hijos, impidiendo que millones de euros gastados en campañas promoviendo el reparto igualitario de tareas en el hogar y en el cuidado de hijos, sean efectivas.

El viejo y ancestral régimen patriarcal machista, paradójicamente erradicado a nivel oficial, es el que se perpetúa a través de la custodia exclusiva de la mujer tras el divorcio. Desde los Colegios se lanzan campañas para que la infancia aprenda igualdad, y que tanto las tareas domésticas como el cuidado de los hijos no son cuestión de sexo, sino que pueden desarrollarlas, y tienen que hacerlo, igual, el papá y la mamá.  Al mismo tiempo desde los medios de comunicación se promueve el reparto de tareas domésticas y la corresponsabilidad del hombre en el cuidado de los hijos, y sin embargo en la realidad de la calle, se percibe que desde los tribunales se sigue condenado e imponiendo a la mujer a encargarse en exclusiva de los hijos. Lo cual redunda en impedir la formación, carrera profesional y dedicación al trabajo de las madres. A la vez que se relega e imponen al padre al tradicional papel de proveedor de los recursos económicos.

Deberían ser las propias mujeres las que exigieran a los juzgados que obliguen a los padres de sus hijos a hacerse responsables de sus hijos al igual que lo hacen ellas. Ya que en caso contrario, las mujeres seguirán relegadas a renunciar a sus carreras profesionales, a tener un puesto de trabajo a tiempo completo, y condenadas a trabajos mal remunerados, y en su día unas prestaciones de jubilación muy inferiores a la de los hombres, por las que podrán estar incluso en riesgo de exclusión social, cuando se incluyan en las clases pasivas, como sucede ya en muchos lugares de Europa, y de cuyo peligro advierte la Comisión Europea.

Deberían ser las propias mujeres las que exigieran a los juzgados que obliguen a los padres de sus hijos a hacerse responsables de sus hijos al igual que lo hacen ellas

Y es que un padre y una madre, desde el mismo momento que deciden serlo, están adquiriendo un compromiso y una responsabilidad no sólo con sus hijos, si no con la sociedad en su conjunto, ya que lo que sean o lleguen a ser esos menores en la sociedad, y los valores con los que se enfrentarán a la vida adulta dependerán en gran medida, de lo que  les enseñen sus padres y la propia sociedad, con el ejemplo. Por eso, aunque a algunos hombres todavía les resulte muy cómodo limitarse a pagar una pensión de alimentos y dejar a la madre el cuidado de los hijos, desentendiéndose de sus responsabilidades como progenitores, y que muchas mujeres también se resignen a desempeñar ese papel por comodidad o tradición, es necesario que la custodia compartida sea una realidad y se recoja en una ley de modificación del Código Civil, ya que a pesar de los esfuerzos jurisprudenciales del Tribunal Supremo, la realidad es que los Juzgados de Familia, donde se resuelven los divorcios en primera instancias, la gran mayoría de las ocasiones desoyen la doctrina del Supremo y obligan a las partes a recurrir, invirtiendo dinero y mucho tiempo. Tiempo en el que los menores crecen en un ambiente patriarcal y machista.

No es lícito que los hombres a cambio de pagar una pensión de alimentos, se desentiendan de sus responsabilidades como progenitores, progresen en sus trabajos y dispongan de tiempo de ocio, y que las madres sacrifiquen todos estos aspectos. Sobretodo, por qué la mejor forma de enseñar igualdad de una forma efectiva a los hijos menores de edad, es que ambos padres se responsabilicen del cuidado de los hijos. Así sobrarán campañas publicitarias ineficaces, y aprenderán lo que la sociedad espera de ellos el día de mañana.

Por tanto la custodia compartida, a nivel europeo y nacional, sería en este momento el arma más eficaz para reducir la discriminatoria diferencia salarial, ya que los trabajadores, independientemente de su género o sexo, todos tendrían las mismas cargas, responsabilidades y servidumbres. Además los menores de hoy aprenderán con el ejemplo, igualdad, reparto de tareas y la responsabilidad que conlleva la paternidad. Y se evitaría, si todo lo anterior es poco, todavía algo más importante y es el desarrollo equilibrado de los hijos a pesar del divorcio, y los traumas y desequilibrios de la personalidad que sufren en la infancia y que se manifiestan en la edad adulta, dando problemas severos de adaptación, que afectará en el futuro a la sociedad.

 
 

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