Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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T. S. y sentido común

El T. S. y el sentido común

 

Es habitual que, invocando sin más explicaciones el “favor filli”, es decir el interés superior del menor, las sentencias de divorcio fijen un régimen de “guarda y custodia exclusiva“ de los hijos menores para uno de los progenitores, generalmente la madre, limitando la función del padre a “visitas” (la semántica no es inocente) de dos fines de semana mensuales y la mitad de las vacaciones escolares.

Esto es producto de una inercia cultural machista que atribuye a las mujeres la dulce carga – pero carga al fin – del cuidado y atención de los niños y limita en la práctica su promoción a puestos de responsabilidad en el mundo laboral, que suelen exigir una dedicación más amplia y flexible, condiciones que satisfará con mayor holgura el padre “extirpado”, del que no se espera más que su contribución económica.

 

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Sentencia Nº: 257/2013 29/04/2013

 

FALLAMOS…

 

3º Se declara como doctrina jurisprudencial que la interpretación de los artículos 92, 5, 6 y 7 CC debe estar fundada en el interés de los menores que van a quedar afectados por la medida que se deba tomar, que se acordará cuando concurran criterios tales como la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores competentes; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes exigidos legalmente, y, en definitiva, cualquier otro que permita a los menores una vida adecuada, aunque en la práctica pueda ser más compleja que la que se lleva a cabo cuando los progenitores conviven. Señalando que la redacción del artículo 92 no permite concluir que (–la Custodia Compartida-) se trate de una medida excepcional, sino que al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea.

 

La importancia de esta sentencia –entiendo-  estriba en que, dado su explícito valor jurisprudencial debe inclinar definitivamente a Ruíz Gallardón y legisladores a incluir como medida preferente la custodia compartida en la redacción de la nueva Ley de divorcio. Ignorarlo constituiría una mentecatez.

 

Antonio M. Díaz Piñeiro

Presidente Asociación Galega de Pais e Nais Separados    

 

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