Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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T. S. y sentido común

El T. S. y el sentido común

 

Es habitual que, invocando sin más explicaciones el “favor filli”, es decir el interés superior del menor, las sentencias de divorcio fijen un régimen de “guarda y custodia exclusiva“ de los hijos menores para uno de los progenitores, generalmente la madre, limitando la función del padre a “visitas” (la semántica no es inocente) de dos fines de semana mensuales y la mitad de las vacaciones escolares.

Esto es producto de una inercia cultural machista que atribuye a las mujeres la dulce carga – pero carga al fin – del cuidado y atención de los niños y limita en la práctica su promoción a puestos de responsabilidad en el mundo laboral, que suelen exigir una dedicación más amplia y flexible, condiciones que satisfará con mayor holgura el padre “extirpado”, del que no se espera más que su contribución económica.

 

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Curiosamente existen movimientos autodenominados feministas que se oponen a la Custodia Compartida y alegan: “nosotras los parimos…” Consecuentemente entienden que son las únicas “dueñas y administradoras” de esos preciados “bienes”. Contradicción evidente con lo que reivindican los verdaderos  movimientos feministas: derecho a la Igualdad, implicación de los hombres en las tareas del hogar y cuidado y crianza de los hijos que nosotros suscribimos plenamente y sin reservas.

¿Es que un padre divorciado es menos padre que el que vive en pareja? El divorcio rompe el vínculo entre la pareja, pero ninguna ley natural o jurídica puede anular o desvirtuar el hecho de la paternidad. Y nosotros también sabemos y queremos dar el beso de buenas noches.

NOS SEPARAMOS DE NUESTRAS PAREJAS. NO QUEREMOS QUE NOS SEPAREN DE NUESTROS HIJOS.

Y a la ASOCIACIÓN GALEGA DE PAIS E NAIS SEPARADOS nos han calificado, por reivindicar ese derecho de los niños, de maltratadores.

Aquellos que nos sentimos tan padres como ellas madres, y muchas madres que entienden también la necesidad de la presencia moral y física del padre para la mejor educación y atención de los hijos venimos reivindicando la implantación de la Custodia Compartida de forma preferente como un DERECHO inalienable DE LOS NIÑOS.

Y está claro que satisfacer ese sagrado derecho de los menores en circunstancias de divorcio de sus progenitores exige un estudio y ponderación profunda y detallada en cada caso; es decir, se trata de un “traje a medida”

 

Y el Tribunal Supremo acaba de decirlo claramente: Es un derecho de los menores y sólo circunstancias excepcionales pueden desaconsejar su aplicación.