Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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El Fiscal Superior de Galicia apoya públicamente la Custodia Compartida

Atenuar el impacto negativo de la ruptura familiar

Carlos Varela
10 de abril de 2013
  LA VOZ DE GALICIA

LA ruptura conyugal da paso a la familia monoparental. La autoridad parental, hasta entonces ejercida conjunta e igualitariamente por ambos progenitores, se concentra en uno de ellos (generalmente la madre), quedando el otro reducido a un papel secundario (visitas y alimentos). Nace así la figura del padre o madre periférico. Esta crisis familiar afecta directamente a la vida de los hijos menores porque modifica uno de sus subsistemas, el parental. En esta situación de ruptura surge el problema -de los más difíciles del Derecho de Familia- de la atribución de la guardia y custodia: al padre o a la madre? A los dos, tal vez?
El hijo menor de edad, en ese nuevo marco referencial, sigue teniendo el derecho a conservar a su padre y a su madre en torno suyo, porque es fundamental para suya formación integral el mantenimiento de los dos vínculos. Bono aquí decir que «la perennidad del vínculo parental debe sobrevivir a la fragilidad del vínculo conyugal». La custodia compartida se presenta así como una fórmula capaz de asegurar a padres desunidos el pleno ejercicio de la parentalidad en igualdad de condiciones. El m> compartido de la guardia trata de aproximar al menor a la situación precedente a la ruptura para protegerlo de los sentimientos de desamparo e incertidumbre a que le somete la situación de desunión de sus padres.
El criterio que debe presidir la decisión judicial en las relaciones paterno-filiales, a la vista de las circunstancias concretas de cada caso, debe ser necesariamente el interés prevalente del menor, ponderándolo con el de sus progenitores, que aún siendo de menor rango no resulta desdeñado por lo eres.
El interés superior del menor opera justo como contrapeso de los derechos de cada progenitor y deber a la autoridad judicial a evaluar tanto la necesidad como la proporcionalidad de la medida reguladora de su guardia y custodia.
Para acordar la custodia compartida hace falta que sea solicitada, cuando menos, por uno de los progenitores. El juez pode acordar la custodia compartida a pesar de la oposición de uno de los progenitores, y sin que se condicione ahora al dictamen favorable del ministerio fiscal, después de la sentencia del Tribunal Constitucional de 17 de octubre del 2012, que declaró inconstitucional y nulo el inciso favorable («con informe favorable de él ministerio fiscal») que se contenía en el artículo 92.8 del Código Civil.
Sabiéndose que la ruptura familiar impone pérdidas al menor en relación con uno de los progenitores, la custodia compartida busca atenuar ese impacto negativo, manteniendo a los dos padres implicados en la crianza y educación de sus hijos, garantizándoles la participación común en el proceso de desarrollo de estos.
En muchos países, y también en el Derecho Civil de algunas comunidades autónomas, la custodia compartida opera de modo automático, ocupando un lugar preferente incluso en los casos difíciles de ruptura matrimonial.

 

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Atenuar o impacto negativo da ruptura familiar

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Carlos Varela

10 de abril de 2013 LA VOZ DE GALICIA

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A ruptura conxugal da paso á familia monoparental. A autoridade parental, ata entón exercida conxunta e igualitariamente por ambos proxenitores, se concentra nun deles (xeralmente a nai), quedando o outro reducido a un papel secundario (visitas e alimentos). Nace así a figura do pai ou nai periférico. Esta crise familiar afecta directamente á vida dos fillos menores porque modifica un dos seus subsistemas, o parental. Nesta situación de ruptura xorde o problema -dos mais difíciles do Dereito de Familia- da atribución da garda e custodia: ao pai ou á nai? Aos dous, tal vez?

O fillo menor de idade, nese novo marco referencial, segue tendo o dereito a conservar ao seu pai e á súa nai en torno seu, porque é fundamental para súa formación integral o mantemento dos dous vínculos. Vale aquí dicir que «a perennidade do vínculo parental debe sobrevivir á fraxilidade do vínculo conxugal». A custodia compartida preséntase así como unha fórmula capaz de asegurar a pais desunidos o pleno exercicio da parentalidade en igualdade de condicións. O modelo compartido da garda trata de aproximar ao menor á situación precedente á ruptura para protexelo dos sentimentos de desamparo e incerteza a que lle somete a situación de desunión dos seus pais.

O criterio que debe presidir a decisión xudicial nas relacións paterno-filiais, á vista das circunstancias concretas de cada caso, debe ser necesariamente o interese prevalecente do menor, ponderándoo co dos seus proxenitores, que aínda sendo de menor rango non resulta desdeñado por elo.

O interese superior do menor opera precisamente como contrapeso dos dereitos de cada proxenitor e obriga á autoridade xudicial a avaliar tanto a necesidade coma a proporcionalidade da medida reguladora da súa garda e custodia.

Para acordar a custodia compartida cómpre que sexa solicitada, cando menos, por un dos proxenitores. O xuíz pode acordar a custodia compartida malia a oposición dun dos proxenitores, e sen que se condicione agora ao ditame favorable do ministerio fiscal, despois da sentenza do Tribunal Constitucional de 17 de outubro do 2012, que declarou inconstitucional e nulo o inciso favorable («con informe favorable del ministerio fiscal») que se contiña no artigo 92.8 do Código Civil.

Sabéndose que a ruptura familiar impón perdas ao menor en relación cun dos proxenitores, a custodia compartida busca atenuar ese impacto negativo, mantendo aos dous pais implicados na crianza e educación dos seus fillos, garantíndolles a participación común no proceso de desenvolvemento destes.

En moitos países, e tamén no Dereito Civil dalgunhas comunidades autónomas, a custodia compartida opera de modo automático, ocupando un lugar preferente mesmo nos casos difíciles de ruptura matrimonial.