Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Consecuencias de la ausencia del padre varón en los hijos.

Julio Bronchal nos habla del riesgo que conlleva para los menores la falta de la figura parental.

Este riesgo vulnera el derecho a la integridad moral

Introducción

Ante la cuestión planteada, las distintas investigaciones y estudios psicológicos y sociológicos convergen en el mismo resultado: la ausencia del padre en la vida de los hijos tiene, en la inmensa mayoría de los casos, repercusiones negativas que se manifiestan en diferentes planos del ajuste adaptativo de los niños. La incidencia de estas consecuencias viene modulada por múltiples factores. Podemos citar, como los más significativos, la edad de los menores en la que se inicia la privación de la presencia paterna y la duración de la misma, las causas que la originan, el sexo de los hijos, variables psicológicas de los niños y factores del entorno de naturaleza familiar, social, cultural y económica.

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Desarrollo psico-sexual.

La investigación sugiere que la ausencia del padre está asociada a insidiosos efectos a largo plazo en el desarrollo psicosexual de los hijos.

Biller & Weiss, (1970) informan de actitudes inapropiadas hacia los roles sexuales.

Tendencia hacia la promiscuidad y dificultades en las relaciones de pareja es el resultado encontrado en los trabajos de Hetherington (1972) , Hetherington et al. (1978) y Wallerstein y Kelly (1980) .

Efectos sobre las niñas.

Los efectos, a largo plazo, encontrados para las niñas privadas tempranamente de la convivencia familiar con su padre incluían embarazos y matrimonios adolescentes, maternidad en soltería, altas probabilidades de relaciones heterosexuales que acabaran en divorcio y altas probabilidades de múltiples casamientos (McLanahan y Bumpass, 1998 ).

Lohr, Mendell y Riemer (1989) relacionan la ausencia del padre varón con dificultades, para las niñas, en la consolidación de una identificación femenina positiva y la asocian con problemas psicológicos, problemas académicos y agresión contra sus padres.

Frost y Pakiz (1990) , estudiando los efectos a medio y largo plazo de la ausencia del padre varón en las niñas, encontraron que las adolescentes que habían comenzado a experimentar la ausencia del padre antes de los seis años presentaban una alta probabilidad de abuso de drogas y alcohol, ausencias escolares, conductas depresivas y problemas de ajuste social. Lo que llama la atención es que un hecho muy anterior en el tiempo, la ausencia paterna, manifiesta sus consecuencias con todo dramatismo mucho tiempo después, en la adolescencia de las menores y, más adelante, en la vida adulta.

Conclusiones similares son las presentadas por el estudio de Kalter (1987) donde la ausencia del padre, consiguiente al divorcio, se asocia, para las niñas, con baja autoestima, precocidad sexual, comportamientos delictivos y dificultades, en la vida adulta, para el establecimiento de relaciones heterosexuales gratificantes.

Esta autora explica la dinámica destructiva de la ausencia del padre varón en la vida de las niñas: éstas viven el alejamiento del padre con un profundo sentimiento de culpabilidad. Internalizan el sentimiento de inadecuación al considerar que el padre se aleja de sus vidas al no ser ellas lo suficientemente bonitas, cariñosas, atléticas o amables para conservarlo a su lado. Neil Kalter considera que el privar a las niñas de la experiencia del contacto con el padre varón provoca graves alteraciones, con consecuencias futuras indeseables, en la construcción de su sentimiento de feminidad y su ajuste psicológico y adaptación social.

En resumen, la ausencia del padre parece ir asociada, en las hijas, con una desestabilización emocional importante, de naturaleza insidiosa, que se manifiesta de manera dramática en edades posteriores a la infancia, esto es, la adolescencia y la vida adulta. Esta perturbación no tiene por qué tener una manifestación en el desempeño escolar de las niñas.

Efectos sobre los niños.

La ausencia del padre parece tener los efectos más graves y dañinos en los niños varones (Bee , 1974 ; Hetherington et al., Cox, 1978 ; Mott, 1994 ).

Así aparecen graves carencias en los niños privados de la presencia paterna en el desarrollo de su identidad masculina (Mitchell y Wilson, 1967 ) y problemas de fracaso escolar (Cazenave , 1979 ).

Distintos estudios coinciden en señalar que estos nocivos efectos se manifiestan a corto, medio y largo plazo o pueden ser recurrentes en la vida adulta (Amato & Keith, 1991 ; Hetherington & Camara, 1988 ; Hetherington et al., 1978 ).

Parece ser que la ausencia del padre es un factor de riesgo en lo que se refiere al proceso de transición que comienza en la adolescencia y termina en una inserción exitosa en la comunidad.