Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

CARTA URGENTE, ABIERTA Y PÚBLICA AL PARTIDO POPULAR. ?

(Sobre la necesidad de la mediación familiar en los procesos de separación y divorcio y sobre la urgente derogación de la denominada ?ley integral contra la violencia de género?)

CARLOS AURELIO CALDITO AUNIÓN.

PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE PADRES Y MADRES SEPARADOS DE EXTREMADURA CUSTODIA COMPARTIDA ¡YA!

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Permítanme recordarles una verdad de “Perogrullo”: una ruptura de pareja no debe ser sinónima de ruptura de familia. También, aunque sea de Perogrullo es necesario mencionar que en cualquier país medianamente “civilizado y sensato” se considera que cuando se dan tasas especialmente altas de divorcio, éstas son un claro síntoma de fracaso social… Lo digo porque el que España tenga el dudoso honor, el triste record de ocupar aproximadamente la cuarta parte del total de divorcios de la Unión Europea (27 países, y algunos con más del doble de habitantes que nuestro país) en los últimos años, es algo especialmente preocupante…

En cualquier país del mundo, menos en España, la gente corriente y sus gobernantes suelen pensar que hay que procurar que las relaciones de pareja, los matrimonios, perduren, tanto como sea posible, por el bien de los adultos y de los menores; es por ello que en la mayoría de las naciones se suelen (menos en España que nos empeñamos en ser “diferentes”) promover normas disuasorias respecto del divorcio (que insisto, se considera un mal no precisamente “menor”) y se procura ayudar a las personas que desean seguir viviendo juntos, a pesar de que en determinados momentos no se lleven todo lo bien que sería deseable…

En las naciones de nuestro entorno existe un consenso generalizado respecto de que una separación matrimonial no debe implicar una separación de padres e hijos. Más de uno, al leer estas líneas dirá que a veces no queda más remedio, ciertamente en algunos casos extremos es así. Pero lo que no es admisible es que en la mayoría de las rupturas de pareja se condene a los menores a crecer sin referencia de alguno de los progenitores, lo cual puede acarrear una carga emocional de impredecibles consecuencias.

Hemos llegado en España a tal situación que, es de urgencia extrema hacer todo lo posible para que, los cambios que se producen en la estructura familiar, tras la ruptura del contrato matrimonial, no signifiquen la desaparición de la “estructura triangular” que define a todas las familias: padre, madre e hijos.

Cada vez es más necesario, urgente, reeducar a las “familias post-divorcio”, a sus miembros, para intentar conseguir fundamentalmente que, el impacto que reciben los hijos sea el menor posible. Hay que procurar que los niños se sientan protegidos y seguros (física y psíquicamente), bien cuidados, que se sientan queridos y aceptados, pero sobre todo que se les garantice una posición cómoda (exenta de “extrañas” lealtades) respecto a ambos progenitores.