Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Extracto de Conferencia de D. Francisco Serrano

LA NECESIDAD DE REFORMAR EL CONCEPTO LEGAL DE MALTRATO El Magistrado Juez Francisco Serrano, explicó en el Foro Oromana de Alcalá de Guadaira, con el aforo completo, la necesidad de reformar el concepto legal de maltrato.

Publicado el

Indicó que tras casi seis años de la entrada en vigor de la Ley de Violencia de Género, lamentablemente, se han hecho patentes los defectos que muchos profesionales pusieron entonces en evidencia, comenzando por el propio Consejo General del Poder Judicial cuando emitió informe no vinculante sobre la misma.

Pero es más se ha pretendido radicalizar su interpretación con campañas de intoxicación ideológica que ha llevado a la elaboración de protocolos, directrices y criterios que están provocando, por un lado, la conculcación sistemática de derechos fundamentales:
detenciones indiscriminadas de hombres por el mero hecho de serlo, juicios rápidos para obtener condenas, lo que muchas veces favorece al auténtico maltratador y lleva a la condena de hombres inocentes, incremento de las situaciones de conflicto y violencia familiar, eliminando el principio de presunción de inocencia.

Por otro lado, se siguen dejando desprotegida a la mujer que sufre auténtico maltrato por el mero hecho de ser mujer, aquella que tiene miedo del hombre que la agrede por considerarla inferior y carente de los mínimos derechos de respeto, libertad y capacidad de decisión.

Entiende el Juez Serrano que por eso sigue en aumento el número de víctimas, no encontrándose la solución en que se presenten más denuncias sino en la necesidad de que se reformule el concepto de maltrato que actualmente no se basa en un criterio legal sino ideológico.

Porque el maltrato machista ha de quedar reducido a aquellas agresiones, físicas o psicológicas, que, en la relación de pareja, el hombre ejerce sobre la mujer precisamente por esa motivación machista y como consecuencia de una situación de desigualdad y dominio que habría que probar en cada caso, y no, como se pretende, en base a una preconcebida concepción sociocultural que ofrece la propia experiencia.

Una experiencia que sería deseable que se aplicaran sólo a sí mismos quienes pretenden imponerla al resto de la sociedad. Desde ese enfoque cualquier discusión puntual, acometimiento recíproco, insultos mutuos desconectados de cualquier cuestión de género (sexo) para el hombre le supone ser calificado como un perverso criminal maltratador equiparado a aquel que infringe el grave e incalificable daño que trasmite, como algo general, la propaganda oficial.

Lo malo es que este último, absolutamente minoritario, englobaría las muertes violentas de las mujeres que, mientras no se modifique la actual situación, seguirán muriendo a manos de individuos cobardes y violentos y otros que sin serlo, a los que la desesperación, la injusticia y la desproporción legal, puede llevar a adoptar la misma bellaca decisión, para después terminar quitándose ellos mismos la vida. En definitiva es necesario cambiar, redefinir qué se ha de entender por el maltrato que hemos de condenar con eficacia y contundencia, evitando así, además, esperpénticas declaraciones de algún responsable de violencia que afirma que ¾ partes de las mujeres sufren o tienen riesgo de sufrir violencia lo que, descartando a las mujeres que no conviven con hombres, llevaría al absurdo de que todos seríamos maltratadores y todas las mujeres maltratadas.