Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Respuestas a la incertidumbre de la custodia

El abogado y mediador José Luis Sariego Morillo plasma en este artículo su experiencia profesional en torno a la custodia compartida analizando de forma minuciosa todos los casos en los que se consiguió este modelo de custodia.

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1.- INTRODUCCIÓN

Se ha discutido y se está discutiendo mucho en los últimos tiempos sobre que es y qué beneficios posee la Custodia Compartida, sobre todo a partir de la nefasta nueva regulación de la Ley del Divorcio de 2005, que tantas expectativas había dado, y tantas decepciones está dando. En este artículo, no vamos a tratar de buscar preguntas engañosas ni a dar respuestas a los problemas suscitados como consecuencia de la incoherente regulación de la Custodia Compartida en la nueva ley del Divorcio, sino que vamos a intentar dar una respuesta a distintas preguntas sobre esta figura controvertida, de una forma sencilla y entendible, en las que primará sobre todo el interés superior de los hijos e hijas de este país, cuyos padres y madres se separan, se están separando o se separarán en el futuro.

Así, entendemos que la custodia compartida de los menores es aquella que tiende a lograr un reparto equitativo e igualitario en los derechos y deberes de los progenitores (corresponsabilidad parental y marental) para con los hijos e hijas, así como al reparto de espacios y tiempos equitativos e igualitarios de ambos progenitores para con los hijos tras la ruptura de la pareja.

Nuestra percepción y concepción de la custodia compartida es muy similar, sino idéntica a las tesis mantenidas por el Premio Nobel Eric R. Kandel, que demostró la importancia de la frecuencia de los estímulos a nivel celular para definir la intensidad de las emociones en todo ser humano, esto es, que para un mejor desarrollo de las personas (en este caso los menores) es muy importante la mayor frecuencia del contacto de los menores con ambos progenitores y sus contextos familiares.

Desde mi experiencia profesional de más de veinticinco años en Derecho de Familia, puedo afirmar que nunca hemos estado más cerca de dar respuestas y encontrar soluciones a los problemas que tanto han suscitado las leyes de divorcio de 1981 y la nueva regulación de 2005.

Por ello, este artículo pretende dar algunas respuestas sobre las incertidumbres que se han creado sobre la implantación de la figura de la Custodia Compartida, muchas de las cuales tienen componentes fuertemente ideológicos-sexistas y otros, de carácter político-electoral, pero sin fundamentación científica alguna.

Así la exposición de motivos de la nueva Ley del Divorcio de 2005 se llena de buenas intenciones que luego quedan en papel mojado a la hora de articular esta figura de la custodia compartida, ya que básicamente deja en manos de las mujeres la decisión de ceder la custodia compartida o no, ya que en el trasfondo de la ley, sigue existiendo un claro concepto machista del papel que debe jugar la mujer en el seno de la familia, antes, durante y después de la ruptura de la pareja

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