Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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LOS NIÑOS EN LOS PROBLEMAS DE PAREJA

La agitada vida de un padre por custodiar a su hija

La juez de Marín retiró la tutela de una niña a su madre por mantener una actitud alienante hacia la figura del padre

Manuel Villar - SANTIAGO DE COMPOSTELA - 03-05-2009

Fue una sentencia pionera. Una jueza de Marín le otorgaba hace menos de dos años la guardia y custodia de su hija de cuatro años a un vecino del Baixo Miño para evitar que su ex pareja continuase manipulándola. Existían indicios de que la madre podía estar alienando a la menor en contra de su padre y, como consecuencia, la magistrada decidió ordenar el cambio de custodia.

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Desde que me separé de la madre de mi hija todo ha sido, y sigue siendo, una auténtica pesadilla. Al principio no me dejaba verla y me advertía que jamás la llevaría, ni con una orden judicial. Me acusó de haber abusado sexualmente de la niña y, después de demostrar que era una falsa denuncia, continuó con otras mentiras: que era mal padre, alcohólico, drogadicto, y todo tipo de barbaridades’, relata José.

v Este vecino del Baixo Miño, de 39 años, iniciaba una larga batalla para intentar la custodia que inicialmente, ‘como ocurre en el 95% de los casos’, había sido otorgada a la madre. El régimen de visitas avivó un conflicto salpicado de insultos, amenazas y acusaciones entre los progenitores.

Ante el comportamiento de la madre y su entorno, el padre acompañó su recurso de informes emitidos por gabinetes psicosociales de los juzgados de Pontevedra y un equipo forense de la Universidad de Santiago. Estos documentos alertaban de que ‘existían indicios suficientes de que la madre podía estar alienando a la menor contra su padre’. Recomendaban que especialista en alienación parental atendiese a la madre y, si no cambiaba de actitud, recomendaban el cambio de custodia.

Cambio de régimen

El comportamiento no mejoró y una jueza de Marín le otorgaba al padre la guardia y custodia. ‘La madre tiene un concepto negativo y un fuerte rechazo hacia la figura paterna, que trata de transmitir a su hija de forma o no consciente’, indica la sentencia, dictada en junio de 2007. ‘La corta edad de la niña, la fácil manipulación y la posibilidad de que se produzca un síndrome de alienación parental’ eran motivos suficientes para dictar esa resolución judicial que también establecía la necesidad de fijar ‘un régimen de visitas lo más amplio posible a favor de la mujer’, ya que la pequeña mantiene unos fuertes lazos afectivos con ella.

El fallo, que obligaba a la madre a pasar una pensión alimenticia de 300 euros mensuales, fijaba las visitas en fines de semana, dos días intersemanales y los correspondientes períodos vacacionales.

‘Esa sentencia presentaba varios errores porque fijaba como punto de encuentro Pontevedra, que está a unos cien kilómetros de la residencia paterna y a veinte de la materna’, indica José. ‘Me obligaba a dejar a la niña en el punto de encuentro a la dos de la tarde, cuando a esa hora salía del colegio y aún teníamos que desplazarnos más de una hora. Era imposible cumplir esa sentencia, pero la madre me denunció más de 12 veces y me sentí obligado a desescolarizarla (perdió mas de 80 horas de colegio) hasta que se corrigió esta situación y se fijó la entrega en el punto de encuentro de Vigo para las cuatro de la tarde’.