Padres y Madres Separados

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Carta de un padre separado al Senado

LOS PADRES SEPARADOS EN ESPAÑA

Madrid, 14 de mayo de 2003

Estimado senador/a

A través de esta carta, quiero hacerle llegar mi punto de vista sobre problema, que no por ignorado deja de afectar a muchísimas personas en la Comunidad de Madrid. Me refiero a los padres separados.

Es muy difícil resumir en pocas palabras los sentimientos de exclusión e injusticia que he ido acumulando desde que comenzó esta experiencia alucinante del divorcio. Le ruego que dedique un poco de su tiempo a leerla. Tenga en cuenta que en unas elecciones en número de votos de hombres separados, es numéricamente igual al de mujeres separadas, aunque nosotros somos política y socialmente invisibles.

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Y bien mirado ¿qué motivación podría tener la madre para compartir las decisiones con su exmarido?, las separaciones fantásticas en las que «...aunque no podamos vivir juntos vamos a ponernos de acuerdo por el bien de nuestro hijos...» no existen ni siquiera en las películas.

Las decisiones entre dos personas que se han divorciado por la imposibilidad de llegar a un acuerdo, y en las que la mujer tiene todo el poder, simplemente se imponen . Esta es la dura realidad, tanto en las separaciones como en cualquier otra cuestión de la vida. Y la Ley actual permite la impunidad práctica de la mujer que decide excluir al hombre de la educación de los hijos.

Esta situación solo se corregiría con la Custodia Compartida, en la que se repartirían al 50% los gastos y el tiempo. Los hijos tendrían garantizada la presencia de los 2 padres, ninguno se podría imponer al otro, se haría innecesaria la fijación de pensiones y disminuiría la conflictividad judicial por transgresiones del régimen de visitas y el impago de dinero.

La Custodia Compartida
La Custodia compartida solucionaría muchos conflictos, pero tiene poderosos detractores instalados en la secta feminista que hoy controla ciertos juzgados de familia, y que conforma la ideología dominante (dominante, no mayoritaria) en los medios de comunicación. Se dice, que la custodia compartida crearía inestabilidad emocional en los hijos, sin tener en cuenta que el precio actual de esa «estabilidad» es dejar a los niños huérfanos de padre.

La custodia compartida es una rutina en muchos países europeos con más experiencia que España en la problemática del divorcio, y hasta el momento, no se tiene noticia de que provoque ninguna inestabilidad emocional. Mas bien al contrario, en donde a custodia compartida está mas implantada ha disminuido la conflictividad judicial en casos de divorcio.

A mi entender, la verdadera razón de la oposición a la custodia compartida hay que buscarla en que supondría una auténtica perdida neta de poder por parte de la mujer en las situaciones de divorcio. Sería imposible manipular a los niños para mantener el control sobre el exmarido, un hombre al que se expulsa de las decisiones familiares, pero del que se desean sustraer recursos económicos para colaborar en la crianza de los hijos.

Simplemente se desea perpetuar la actual situación de explotación emocional y económica de los hombres separados, alimentada por los prejuicios y el rencor social. A los hombres separados

El silencio
De todas las situaciones de injusticia y explotación que acabo de describir, la más insoportable, y posiblemente la más importante, es el silencio y la indiferencia de las Instituciones y de la sociedad en general ante este problema.

Sin esta complicidad pasiva, sería imposible mantener la situación actual, que atenta claramente contra los derechos humanos y contra la Constitución Española, que consagra la igualdad ante la ley, y la no discriminación por razones de sexo. Los defensores del actual status, suelen dar pocos argumentos (no los hay), se limitan a silenciar el debate sobre el divorcio, que es uno de los más importantes que tiene pendientes la sociedad española, y que brilla por su ausencia en todas las elecciones.

Las elecciones
No emito consignas programáticas, pues creo que con en esta carta abierta hay ideas suficientes para ilustrar cualquier programa electoral de cualquier partido político. Le apunto el problema del divorcio desde el punto de vista de un hombre. No es que las mujeres no tengan problemas en las separaciones, pero creo que su versión está ampliamente difundida y escuchada; hasta cuentan con una Institución propia como el Instituto de la Mujer que, desde mi punto de vista, forma parte del problema, no de la solución.

Cuestionar la legislación y los usos sociales del divorcio, es hoy por hoy, un tabú impuesto por la secta feminista. Pero hay muchos votos en juego. Insisto en mi idea inicial: en el divorcio somos numéricamente los mismos, hombres y mujeres. Un político que se atreviera a plantear el tema desde una nueva perspectiva podría encontrarse con apoyos inesperados.

Un saludo:

Leopoldo Cuesta Gómez

Leopoldo Cuesta Gomez (leopoldocuesta@msn.com) Madrid, 19 de mayo de 2003 01:35:35