Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

INCIDENCIA DEL SISTEMA SANITARIO EN HOMICIDIOS Y SUICIDIOS.

Fdo: Amaia Beranoagirre. Psicóloga.
Vitoria-Gasteiz a 20 Abril 2008.

La sociedad se conmociona una y otra vez con noticias como las del enfermo mental que asesino a su madre y paseó con su cabeza por Santomera (Murcia).

Sufría esquizofrenia, una enfermedad crónica, a la vez que consumía drogas. Si en lugar de matar a su madre mata a su exmujer, se hubiera tratado el caso como violencia de género, invisibilizando las carencias en el sistema de salud pública que este caso evidenció.

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Este tipo de noticias se suceden: la madre que mato a sus hijos en Navarra, el policía con depresión que mato a su esposa y se suicido,… En los 80 se cerraron los manicomios y no se crearon centros modernos alternativos, faltan psiquiatras, España es el primer consumidor de cocaína del mundo, y no se están tomando medidas para las consecuencias sanitarias que supone, además, la distancia entre la medicina privada y pública crece imparable en las últimas décadas.

A los centros de internamiento privados sólo pueden acceder las clases más privilegiadas, para el resto de la población enferma, queda la cárcel cuando cometen alguna barbaridad: el 40% de la población reclusa presenta trastornos psíquicos y el 6% de dicha población son hombres encarcelados por la “violencia de género”. Aquí nadie se cura, y tampoco se les puede condenar a cadena perpetua.

El 88% del total de la atención a los enfermos mentales recae en los familiares, el perfil de cuidadora es mujer, esposa o hija de 50 a 65 años. Quedando expuestas a los riesgos que supone cuidar de un enfermo mental grave, riesgo que aumenta ante la mayor fuerza física que los enfermos-varones tienen frente a cuidadoras-mujeres y enfermos más jóvenes que sus cuidadores.

El riesgo se invisibiliza cuando hombres enfermos matan a sus esposas, y las muertes son asignadas al machismo invisibilizando la enfermedad, la toxicomanía…que puede haber a la base. Algunas cuidadoras se encuentran con la paradoja de que desde las instituciones les ofrecen pisos y ayudas a ellas si se presentan como víctimas de maltrato; y en cambio, para los enfermos que cuidan, no hay pisos protegidos o centros especializados suficientes, sino la prisión tras la denuncia en los momentos de crisis o descompensación si se vuelven violentos.

Las familias de los enfermos mentales o neurológicos, se encuentran muchas veces impotentes frente al enfermo, que se niega a acudir al psiquiatra o a tomar la medicación; en muchos de estos casos se requiere el ingreso psiquiátrico involuntario con el objetivo de tratarlos, antes que ocurran desgracias mayores.