Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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La prensa y el V ENCUENTRO

Algunas reseñas en prensa del V ENCUENTRO DE PADRES, MADRES Y PROFESIONALES

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LOS DEBATES DE LA OPINIÓN

La falta de cultura del entendimiento en Galicia agrava el proceso de divorcio

Profesionales y afectados creen que, además de la naturaleza de los gallegos, influye la dispersión poblacional y judicial, y el deficiente desarrollo del servicio de mediación familiar en la comunidad.
Ana Rodríguez.A Coruña

Galicia está a la cabeza de España en número de divorcios conflictivos. Un 48% de los 8.000 matrimonios que se disolvieron el año pasado no fueron consensuados, casi diez puntos por encima de la media estatal. Las rupturas acordadas son mayores en comunidades con un servicio de mediación familiar desarrollado, como el que pretende poner en marcha la Secretaría Xeral de Igualdade. Una socióloga y mediadora, un abogado matrimonialista y el presidente de la Asociación Gallega de Padres y Madres Separados, hablan sobre la conflictividad de las separaciones en la comunidad gallega.

Antonio Díaz: Tiene mucho que ver la idiosincrasia del gallego; es ancestral nuestro vicio por el contencioso. Pero, sobre todo, se debe a que no funciona correctamente todavía la mediación familiar. Es una de nuestras viejas reivindicaciones. Hemos presentado unas cinco mil firmas a la Secretaría Xeral de Igualdade y ha puesto recientemente en marcha una campaña, en la que ofrece seis sesiones gratuitas de mediación familiar. Son 240 euros para seis sesiones.

Patricia Blanco: Hay una mayoría de divorcios consensuados en todas las comunidades, y sobre todo en aquellas en las que el régimen matrimonial por excelencia es el régimen de gananciales. Porque hay que discutir el reparto de los bienes, la custodia de los hijos... lo que va a dar lugar a un conflicto mayor a la hora del reparto. Vemos, por ejemplo, como en otras comunidades, como Cataluña, en las que la separación de bienes es el régimen mayoritario, el porcentaje de divorcios no consensuados es menor.

Jorge Vázquez Vila: Jurídicamente, pienso que los pleitos de familia son diferentes de cualquier otro tipo de pleito. Son asuntos tan personales que el tema del mutuo acuerdo no se da, el tema del contencioso es prácticamente un hecho de por sí.

P. Blanco: En Galicia, a diferencia de otras comunidades, la mayoría de los divorcios se dan en parejas que llevan más de veinte años casadas. Podemos decir que tienen una historia de pareja más larga, más motivos de discusión, más propiedades y más bienes que han aportado al matrimonio... y la situación emocional va cargada de más años de historia.

J. Vázquez: A mi juicio, la dispersión poblacional en Galicia es un factor fundamental. Hay trescientos y pico ayuntamientos, muchos partidos judiciales. Juzgados de familia específicos los hay en Vigo y en A Coruña, pero un juez de Arzúa, Chantada o Corcubión decide lo mismo. Eso implica, a mi juicio, que el mutuo acuerdo sea más complicado.

A. Díaz: No hay una cultura del entendimiento. Donde menor conflictividad hay es en la provincia de Guipúzcoa. Nuestra asociación hermana allí está bien apoyada por los organismos oficiales, tienen gabinetes de mediación propios, y han conseguido sembrar esa cultura allí. Por lo demás, las cuestiones que apuntan el abogado y la socióloga son impepinables.

P. Blanco: En Guipúzcoa se creó el primer gabinete de mediación familiar de España, incluso se puso en marcha antes de que se reformase la Ley del Divorcio.

J. Vázquez: Sí, se puso en marcha antes de la ley. Aquí hay que poner los medios también. Estamos en los juzgados continuamente hablando de la mediación familiar, de los puntos de encuentro... Llegan los clientes y piden un punto de encuentro, por ejemplo, pero no todos los sitios están preparados. Es lo que decía antes, no es lo mismo separarse en una ciudad como A Coruña que en Corcubión.

A. Díaz: Yo no creo que la principal causa hoy de conflicto sea el dinero. Son los hijos. Hay una tendencia cultural machista, sobre todo si son pequeños, a dejarle los niños a la madre. Las feministas oficiales u oficiosas defienden que ese tiene que ser el camino, y por eso la vicepresidenta se ha cargado la custodia compartida que iba en el proyecto del ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.

P. Blanco: Es lo que decíamos antes, cuanto más tiempo de matrimonio, más patrimonio hay que repartir. Pero sí que es cierto que la discusión sobre los hijos es lo que más tensiones genera, porque es la parte en la que emocionalmente uno está más implicado.

J. Vázquez: Si bien es verdad que el tema de los hijos menores va siempre interrelacionado con el dinero. La pensión alimenticia, la casa y la hipoteca... la pensión alimenticia es clave, porque al padre le quiere dar todo a sus hijos, pero el dinero lo tiene que distribuir la madre, y eso es lo que rechaza el padre.

P. Blanco: Claro, es un arma.

J. Vázquez: Llegar a un acuerdo es una labor que debe facilitarse desde los juzgados de familia, que están sobrepasados, sobrecargados. A veces llegas allí con el cliente y se te cae el alma a los pies. Porque los entiendes, pero hasta un punto. Todo se retrasa, los trámites se alargan...

P. Blanco: Sí, además siguen sin ser propuestas personalizadas. Es lo que decíamos antes. Partimos muchas veces de estereotipos sociales. Por ejemplo, "los niños con quien mejor van a estar es con la madre". Partimos más de los estereotipos, que de analizar los intereses particulares de esas dos personas: ¿quién va a cubrir mejor las necesidades de los hijos?, ¿quién tiene más disponibilidad? Pero para todo: tanto para la custodia, como para el régimen de visitas, como para la pensión alimenticia... Es decir, todo eso tiene que ser individualizado. No es lo mejor para todos lo mismo.

A. Díaz: Claro, nosotros podemos dar el beso de buenas noches tan bien como vosotras. Menos parir y dar la teta, estamos capacitados.

P. Blanco: Los resultados de la mediación familiar suelen ser satisfactorios precisamente por eso. Tenemos sobre todo el caso del País Vasco y de Madrid, donde llevan ya también bastante tiempo. Los acuerdos de mediación se cumplen en un porcentaje mucho más alto que las soluciones que salen de un contencioso. Los acuerdos responden a las necesidades reales y se ponen en una situación futura real. Por ejemplo, ¿qué va a pasar con los abuelos y abuelas? Además, siempre se puede someter a revisión, si surgen nuevas discrepancias o no es posible cumplirlo.

J. Vázquez: El funcionamiento aquí, a mi entender, es deficitario completamente. Al abogado se le pide que ejerza un papel de mediador, cuando no es su rol, desde que el cliente entra en el despacho. Según como venga el cliente, si está dispuesto a negociar, se acaba hablando con el otro compañero. Pero a veces está muy tasado también.

A. Díaz: Los abogados negocian, no median.

J. Vázquez: Un abogado habla en términos jurídicos, no se implica en los menores y en otros asuntos. Se habla de una manera totalmente objetiva. Esto es lo que hay. Si se llega al pleito contencioso, se llega con la solución prácticamente cantada.

A. Díaz: La Xunta contabilizó sólo doce parejas que acudieron al servicio de mediación familiar desde su creación en 2003. Pero también hay servicios privados. Nosotros, en la asociación, también lo ofrecemos, aunque sólo acudieron a ella en cuatro o cinco casos. Aquí no hay cultura, por eso nosotros pusimos mesas informativas, queremos que se haga una campaña.

J. Vázquez: Sí, yo creo que hay falta de conocimiento e información.

P. Blanco: Hay una falta de conocimiento de qué es realmente la mediación. Hoy sí que el título le suena a mucha gente, pero realmente no se conoce qué implica y qué beneficios puede tener. Yo creo que se piensan más en que es algo como dos abogados negociando, pero no ven el trabajo de fondo, no saben que es distinto.

J. Vázquez: Incluso en los juzgados de familia, yo nunca he escuchado a un juez informar de que existe la mediación familiar. Sólo quiere llegar a un acuerdo. ¿Por qué? Porque tiene siete juicios detrás.

P. Blanco: Es que en otras comunidades sí que hay costumbre de derivar a una mediación familiar. Sobre todo cuando hay incumplimientos reiterados de los acuerdos, suelen incluso recomendarlo. Aquí no se hace.

J. Vázquez: Además, un proceso de divorcio, habiendo hijos menores es perenne. Puede haber una sentencia, una modificación que se llama de medidas: porque la mujer antes no trabajaba y ahora sí, o porque el hijo comienza a trabajar... los pleitos de familia son eternos.

A. Díaz: Y no nos engañemos: ¿para qué voy a ir a mediación si la ley me da todo?. Iré a mediación si amo realmente a mis hijos, si deseo que el padre de mis hijos se siga ocupando de ellos no sólo en lo económico... pero si estoy cabreada y no quiero que el padre vea a los niño, ¿para qué voy a ir a la mediación?

J. Vázquez: Está todo a favor, está claro. La justicia ve muy frío todo eso, ven con mucha frialdad la situación. Hay muchos pleitos al día, más en Galicia, y no hay una sensibilidad de la justicia hacia los hijos menores.

P Blanco: La mediación llega al acuerdo que, en principio, es mejor para ambas partes. Se llegan con unas posiciones muy determinadas. Por ejemplo: "los niños con quien mejor están es con la madre". Es una posición que no responde ni a intereses ni a necesidades. Lo bueno de la mediación es que hay aspectos en los que se puede llegar a acuerdo, como la responsabilidad de los menores, el reparto patrimonial... pero se pueden hablar de muchísimas más cosas que las personas consideren oportunas. El plan de la Consellería, de entrada puede ser una medida de publicidad, de que se conozca la mediación. Pero yo no sé si va a suponer un cambio de mentalidad.

A. Díaz: Siendo gratis, siempre anima, la verdad. Nosotros lo valoramos muy positivamente. Hacen falta campañas de publicidad, que se divulgue en anuncios.

P. Blanco: Ahora están impulsando una nueva forma, trabajar a través de convenios con diferentes colegios profesionales, por ejemplo, para que en los servicios que atienden a familias, informen de que existe la posibilidad de la mediación y qué ventajas les ofrece. La formación de los profesionales es fundamental. Hablamos de servicios sociales, de los profesionales del derecho...

J. Vázquez: Habría que implicar a los juzgados, a los juzgados de familia. El juez tiene el poder de decidir todo.

A. Díaz: En nuestro diseño de la ley, pedíamos que el juez pudiese derivar a mediación algunos casos que el viese que fuesen adecuados.

J. Vázquez: O también podría ser instada por un fiscal. Cuando hay hijos menores, interviene el fiscal, y puede instar al juzgado a derivar a un servicio de mediación familiar.


 

Eleuterio Sánchez
EL Lute