Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Un maltrato infantil oculto

JULIO BRONCHAL CAMBRA. PSICÓLOGO CLÍNICO Y FORENSE.
CARLOS TOVAR ESCUDERO. . MÉDICO ESPECIALISTA EN MEDICINA PREVENTIVA Y SALUD PÚBLICA. GRANADA.

lavozdigital.es / 28.06.2007

En los últimos meses, los medios de comunicación han dado cuenta de dos decisiones judiciales similares, una adoptada en Santa Cruz de Tenerife y la más reciente en Manresa, por las que se retira temporalmente la custodia de las hijas a las madres en ambos casos para atribuírsela a los padres, después de que los peritos hayan establecido que las menores presentan un Síndrome de Alienación Parental (SAP).

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Este artículo pretende aportar elementos de comprensión de estas resoluciones, dado lo inusual que resulta en nuestro país que un órgano judicial adopte esta drástica medida y lo poco conocida que es aún la Alienación Parental.

El SAP fue descrito, por primera vez, en 1985 por el psiquiatra forense norteamericano Richard Gardner.

Lo definió como un trastorno emocional que aflora, principalmente, en el ámbito de los procesos judiciales de separación y divorcio y que se manifiesta en que los niños afectados sienten y expresan un rechazo injustificado hacia su padre o su madre como consecuencia directa de la manipulación sentimental promovida por su otro progenitor.

Hasta el punto de que el niño hace suyos esos sentimientos, los intensifica y los amplía a todo el entorno familiar y social del progenitor rechazado, llegándose a registrar expresiones de tan profundo rechazo como desear la muerte del progenitor odiado, con ausencia de cualquier sentimiento de culpa.

Otros síntomas que suelen presentar estos niños son explicaciones frívolas, repetitivas o absurdas para justificar su desprecio; en el caso de Tenerife, un medio de comunicación reflejaba que las dos menores decían «si no queremos ir con él será por algo».

O lo que, en términos clínicos, se conoce por «escenarios prestados»: los hijos hablan de sucesos o situaciones que no han vivido o que, por su edad, no pueden recordar, empleando muchas veces expresiones literales del progenitor manipulador, impropias de su edad. A preguntas de un periodista, las mismas niñas manifestaban que «no quiero ir con él porque nos hizo mucho daño de chiquititas».