Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

VIOLENCIA: BUSQUEDA DE CAUSAS EN LUGAR DE CULPABLES.

Fdo: Amaia Beranoagirre Arteaga. Psicóloga

La muerte de la mujer por su marido en Vitoria, ha levantado un cruce de acusaciones sobre donde ha fallado la cadena: Servicios Sociales, policía, tribunales.

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Hay casos que no pueden ser detectados como maltratadores, a falta de denuncias por agresión, pero sí como enfermos psíquicos y/o neurológicos (incluidas las toxicomanías) que suponen un riesgo para sí mismos/as y los demás (sean hombres o mujeres).

El enfoque del machismo como causa única de las muertes de mujeres a manos de hombres impide ver el bosque, porque se focaliza exclusivamente en los actos de agresión de hombres a mujeres.

En la cadena compuesta por Servicios Sociales, tribunales, policía, hace falta completar las valoraciones sociales como “maltrato”, “familia multiproblemática”…con diagnósticos clínicos de la personalidad, mediante los cuales se puedan prever riesgos, tal y como correspondería hacer con el suicidio, aunque luego existe el grave problema de la falta de plazas en hospitales.

En el caso de Vitoria, el autor de la agresión era, consumidor de cocaína, había estado ingresado en psiquiatría anteriormente.

El consumo de cocaína produce alteraciones neurológicas, que pueden desembocar en cambios de personalidad y comportamiento, que afecta a las relaciones personales.

Quizá lo único que hubiera podido impedir esta muerte, hubiera sido el diagnóstico del estado mental del individuo, y su ingreso involuntario mediante orden judicial. Pero para esto hacia falta que alguien diera la voz de alarma a los servicios sanitarios, y para conocer los riesgos hace falta información veraz.

Los/as ciudadanos/as tienen derecho a una información fehaciente, que les permita hacerse cargo de la situación: si a un familiar se le dice “su marido, hijo/a es un maltratador/a” las personas creen que este puede controlar sus actos, que dependen de su voluntad; pero cuando, -siempre tras un diagnóstico-, se les comunica “su marido, hijo/a es un enfermo mental grave, si no toma medicación puede llegar a estados en que ya no es dueño de lo que hace y corren serio peligro los que le rodean”, la personas pueden hacerse cargo mejor de la situación: desde tramitar un ingreso involuntario si hace falta, hasta darse cuenta de la gravedad que supone que ciertos enfermos dejen de tomar la medicación; pudiendo tomar medidas, comunicándolo al psiquiatra o al médico que lleve el caso.

En determinados momentos de crisis será necesario el ingreso. Pero existe un grave problema con las plazas en psiquiatría, se desmontaron los manicomios y no se han creado soluciones alternativas.

Al mismo tiempo que las enfermedades mentales se están incrementando.
También tenemos que tener en cuenta, que hay personas que prefieren mantenerse alejados de la policía y los juzgados, aunque sí aceptan las ayudas de los servicios sanitarios y sociales.