Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

En Argentina toman en serio las falsas denuncias

A continuación se transcribe íntegramente la resolución judicial por la cual se condenó a una mujer al pago de $100000 (unos U$S30000.-) para indemnizar al padre de sus hijos por el daño causado por una falsa denuncia de abuso sobre sus hijos en su contra

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El Tribunal en lo Criminal Nº 1 de Mar del Plata, en sentencia del 27/3/2006 (LLBA 2006 -abril- 366) ha efectuado un profundo estudio respecto del carácter influenciable de los menores a la hora de expedirse sobre hechos vividos, o supuestamente vividos, citando a prestigiosos profesionales e importante bibliografía especializada, fallo que seguiremos para efectuar las consideraciones que siguen.

En tal orden de análisis, cabe señalar que siempre deben tomarse "con pinzas" los relatos de los menores de edad; máxime cuanto tienen corta edad como era el caso de G. días antes que A. formulara la denuncia que motivara estas actuaciones. Se trata de establecer con qué pautas se debe valorar el grado de veracidad y credibilidad en el testimonio de un niño. Estos interrogantes fueron expuestos por la Dra. Virginia Berlinerblau, médica forense y psiquiatra infanto juvenil, a la vez que perito del Cuerpo Médico Forense de la Justicia Nacional, en el capítulo X de la obra "Violencia Familiar y Abuso Sexual" (varios autores, Ed. Universidad, Bs. As., 1998, p. 189/212) quien ha resumido el punto medular que encierra esta cuestión al concluir que "encontrar y comprender las respuestas a las preguntas mencionadas adquiere importancia crítica para la justicia, dado que importa valorar tanto el bienestar de los niños como la libertad de los adultos acusados".

Es que indudablemente puede afectarse el relato de los niños si se los confunde mediante preguntas tendenciosas o sugestivas, pudiendo decirse que la entrevista técnicamente mal conducida es una causa principal de falsas denuncias, por lo que se destaca la necesidad de utilizar técnicas especiales para obtener el testimonio y de contar con profesionales idóneos en la materia (Berlinerblau, Virginia, op. cit., p.203; Glaser, D. -Frosh, S., "Abuso sexual de niños", Paidós, Bs. As., 1997). La Sra. A. ha participado en la entrevista del niño que obra desgrabada y a la que ya se ha hecho referencia (fs. 146/148 de la causa penal), e indudablemente ha afectado el relato del menor. Y ello surge de una grabación ofrecida como prueba por ella misma y obtenida a esos fines. ¿Qué pensar, entonces, de los posibles "aleccionamientos" efectuados fuera del micrófono, a solas con el menor?

Recordemos que en la causa penal iniciada como consecuencia de la denuncia efectuada por A., se concluyó en un informe técnico específicamente referido al caso de autos que "...resultan limitadas las posibilidades de obtener elementos esclarecedores de los hechos a través del relato de G." (informe de la Lic. M. E. P. obrante a fs. 93 de la causa penal en fotocopia certificada).

Tampoco puede desatenderse la posibilidad de co-construcción de los relatos de los niños ya que la memoria humana no guarda registros en la forma en que lo hace una videocámara, sino que se generan "baches" que pueden ser rellenados por la influencia de factores diversos, razón por la cual debe estarse atento a la posibilidad de inducción de terceros en los relatos de los niños, en especial cuando ella se ejerce desde una posición de poder e influencia, como claramente ocurre en el caso de la madre de G..

¿Cuál es, entonces, el grado de espontaneidad y veracidad de los relatos de G., que según A. fue lo que le habría hecho tomar conocimiento de la existencia de abuso sexual?

Analizaremos la pregunta desde tres ángulos:
a) La posibilidad de contaminación de los relatos del niño por inducción -consciente o inconsciente- de terceras personas, concretamente de la madre;

b) la concordancia del relato con las demás circunstancias;

c) la concordancia del relato con el examen clínico anal.

Analizaremos, separadamente, estas tres cuestiones:
a) La posibilidad de contaminación de los relatos. Los profesionales que entrevistaron a G. debieron -y no lo hicieron-, para estimar confiable su relato y obtener por lo tanto información objetiva y válida, buscar una narración lo más completa posible a través, en primer lugar, de preguntas generales para establecer la existencia de comunicación adecuada, para luego pasar al relato del hecho mediante preguntas abiertas y sólo en un momento posterior, a través de preguntas más focalizadas, siendo particularmente importante destacar que debe el entrevistador abstenerse de formular preguntas que incluyan datos que no fueron mencionados por el niño. Ello no sólo no ocurrió en el caso de autos sino que hemos observado cómo claramente la madre induce los datos, si no los aporta directamente.

De cualquier manera, aún actuando con toda la prudencia y diligencia, muchas veces quedan dudas. Y resulta posible, no siendo este un dato menor, que el niño sienta que complace al adulto si dice algo más y por ello narre hechos no vividos para complacer al adulto, en este caso su madre, Sra. A.. Y ya hemos visto que surge de la prueba de autos la tendencia de G. a "complacer" al progenitor con quien está en la ocasión, adaptando el discurso a las circunstancias.

Cabe señalar asimismo que la declaración inicial del niño es la de mayor validez, en orden a su credibilidad, ya que en las posteriores pueden interactuar factores diversos que hagan variar el relato inicial; e indudablemente cuando el niño se expresó ante los profesionales ya había "conversado" varias veces con su madre al respecto, lo que una vez más hace no creíble su relato, todo lo cual no pudo pasar inadvertido a la Sra. A.. A su vez, resultan determinantes el conocimiento, la comprensión y la habilidad del profesional que evalúa, como así también su capacidad para transmitir las explicaciones y razonamientos por los cuales llega a discernir que el abuso sexual ha ocurrido, habilidad y conocimiento que no se desprende de los diagnósticos de abuso sexual que surgen de estas actuaciones, de los cuales se valió A. para efectuar la terrible denuncia que desembocó en estas actuaciones.

Es claro que en la entrevista desgrabada el profesional incumplió reglas mínimas que hacen a una correcta evaluación psicológico-forense, al no proveer de la necesaria privacidad a sus entrevistas con G., permitiendo la presencia de su madre.

Desde otro ángulo, es dable destacar que no todas las personas están en condiciones de encarar correctamente el problema del posible abuso sexual de su hijo pues es posible que la afectación emocional impida al adulto encarar el problema con serenidad y sensatez; y veo claro que este es el supuesto de la Sra. A., quien se veía obnubilada por la seria conflictiva mantenida con el padre de G., no obedeciendo con la regla de cumplimiento necesario -ante tales circunstancias- de "controlar los propios sentimientos y superar la consternación que se sufre, no dejarse dominar por el pánico y no actuar de manera irreflexiva, ya que las acciones no meditadas podrían perjudicar antes que ayudar" (Besten, B.: Abusos sexuales en los niños, Ed. Herder, Barcelona, 1997, p. 103/4).