Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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En Argentina toman en serio las falsas denuncias

A continuación se transcribe íntegramente la resolución judicial por la cual se condenó a una mujer al pago de $100000 (unos U$S30000.-) para indemnizar al padre de sus hijos por el daño causado por una falsa denuncia de abuso sobre sus hijos en su contra

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E- El análisis de la resolución atacada en función de los agravios expresados.

E. 1) Principiaré, por razones de orden lógico, por analizar los agravios de la parte emplazada atinentes a la responsabilidad que se le atribuye.

Cabe señalar, liminarmente, que es irrevisable en esta sede la conclusión arribada en el fuero represor acerca de la inexistencia del hecho que otrora fuera materia de denuncia penal por parte de la aquí emplazada. Ciertamente, establece el art. 1103 del Código Civil que "Después de la absolución del acusado, no se podrá tampoco alegar en el juicio civil la existencia del hecho principal sobre el cual hubiese recaído la absolución".

Cierto es que dicha norma se refiere a "absolución" y en la especie ha habido "sobreseimiento" pero, a los efectos previstos en la norma transcripta, ambos conceptos deben considerarse equiparados.

Indudablemente, "...absolver no es lo mismo que sobreseer; ontológicamente considerado, etimológicamente manifestado y jurídicamente expresado {...}. Absolver, que proviene del latín absolvere, significa dar por libre algún cargo u obligación, o sea es la idea de proceso final cuando se lleva al convencimiento definitivo de que la persona no es la responsable de la obligación que se le imputaba. En cambio, sobreseer, del latín supersedere, significa cesar o desistir, y da una clara idea de que se está desistiendo del proceso penal, se está cesando en el proceso penal, por distintas causas, y en una etapa absolutamente diferente" (Piedecasas, M. A.: Incidencia de la sentencia penal en relación con la sentencia civil, en Revista de Derecho de Daños, 2002-3: "Relaciones entre la responsabilidad civil y la penal", Ed. Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2002, pág. 89).

Sin embargo, igualmente cabe equiparar en supuestos como el que se debate en autos a la absolución con el sobreseimiento; y ello por varias razones, a saber:
a) En la época de redacción del Código Civil por Dalmacio Vélez Sarsfield no existía el sobreseimiento como instituto autónomo en el derecho procesal penal por lo que mal podría haber distinguido el codificador lo que en ese momento no era susceptible de distinción;
b) La absolución y el sobreseimiento resuelven sobre los mismos aspectos y con el mismo efecto;
c) Debe confiarse más, incluso, en una inexistencia del hecho criminal resuelta en un sobreseimiento definitivo que en una absolución porque en el primer supuesto el juez penal debe tener certeza absoluta de que el hecho investigado nunca aconteció mientras que en el segundo puede llegar a esa conclusión concediendo al acusado el beneficio de la duda; d) De ordinario, las resoluciones de la justicia penal que concluyen en la inexistencia del hecho criminal se encuentran encerradas en el marco del sobreseimiento pues habitualmente se toma conocimiento de tal inexistencia durante la investigación, sin que sea necesario llegar al plenario; ergo, interpretar literalmente el art. 1103 lo dejaría prácticamente vacío de contenido; e)

El art. 1103 del Código Civil tiene por evidente finalidad evitar el escándalo jurídico; y éste se presentará siempre que el juez civil declare la existencia de un hecho reputado inexistente por resolución firme emanada del fuero penal, independientemente del marco procesal en que tal irrealidad se hubiera decidido por el juez del crimen.

En definitiva, a los efectos de este proceso, el abuso sexual denunciado nunca existió; es irrevisable en esta sede lo decidido en el fuero penal al respecto.

E. 2) Sentado lo anterior, con el objeto de determinar si existe responsabilidad de la demandada por haber efectuado la mentada denuncia de abuso sexual corresponde analizar si el hecho de haber actuado de esa manera fue o no contrario a derecho, debiendo entonces estudiarse si se han presentado, en conjunto, los distintos presupuestos de la responsabilidad civil: hecho, daño, nexo de causalidad entre ambos, antijuridicidad y factor de atribución.
El hecho indudablemente ha existido; A. efectuó una denuncia y en virtud de su contenido es que acciona en su contra el Sr. B..

El daño se encuentra más que probado; el actor estuvo privado de su libertad cerca de un mes y, durante todo el proceso, pendió sobre él el estigma de violador de su propio hijo, nada menos. Asimismo, se ha visto impedido largos años de ver a G..

El nexo causal, incuestionablemente, también se presenta: Los daños referidos son consecuencia de la denuncia formulada por la Sra. A..

La antijuridicidad, en el caso particular del delito de calumnias que se imputa a la emplazada, se encuentra íntimamente ligada al factor de atribución por lo que no cabe sino analizarlos en forma conjunta. Es que la denuncia de un hecho configurativo de un delito no sólo no es a priori antijurídica sino que es un derecho de todo ciudadano y, en algunos supuestos específicos, un deber; pero si el delito no existió y, además, el denunciante actuó con dolo o culpa, entonces la conducta se transforma en antijurídica.

Determinada que fue la inexistencia del hecho materia de denuncia, cabe entonces analizar el aspecto subjetivo de la conducta de la denunciante para, según el resultado que arroje esa investigación, concluir o no en la existencia de antijuridicidad y, por lo tanto, de acto ilícito civil.