Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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En Argentina toman en serio las falsas denuncias

A continuación se transcribe íntegramente la resolución judicial por la cual se condenó a una mujer al pago de $100000 (unos U$S30000.-) para indemnizar al padre de sus hijos por el daño causado por una falsa denuncia de abuso sobre sus hijos en su contra

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Número de orden:
Libro de Sentencias Nº 27

En la ciudad de Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, a los 19 días del mes de setiembre de 2006, reunidos en acuerdo los Señores Jueces de la Sala Dos de la Excma. Cámara Primera de Apelación en lo Civil y Comercial de este Departamento Judicial, Do la sentencia apelada, dictada a fs. 218/223?

2) ¿Qué pronunciamiento corresponde dictar? V O T A C I O N
A LA PRIMERA CUESTION EL SEÑOR JUEZ DOCTOR PERALTA MARISCAL DIJO:

A- El asunto juzgado.
Narró el actor en su demanda que contrajo enlace matrimonial con la accionada el 30 de marzo de 1990, en Bahía Blanca, habiendo nacido de dicha unión el 1 de septiembre de 1992 el hijo de ambos G. M.. Luego de un tiempo se generaron diversos problemas conyugales que desembocaron en el divorcio vincular de las partes solicitado en presentación conjunta, el cual fue decretado el 17 de noviembre de 1997. Se acordó en tal oportunidad que la tenencia del niño la detentaría la madre, con un amplio régimen de visitas a favor del padre, estableciéndose una cuota alimentaria a favor del niño.

Sin efectuar consulta alguna, en febrero de 2000 la emplazada se mudó a la ciudad de La Plata con su nueva pareja, donde llevó a vivir al menor. Sintiéndose afectado en el vínculo paterno-filial, impetró el aquí actor al Tribunal de Familia una medida cautelar para impedir que se concretara el traslado definitivo del niño, medida que fue concedida estableciéndose que el niño no podía tener un nuevo domicilio fuera del radio urbano de Bahía Blanca. A pesar de ello, en abril de 2000 la accionada se fue a La Plata con el menor, informándole que volverían muy pronto.

El 12 de mayo de 2000, la Sra. A. volvió a Bahía Blanca sin G. para tomar represalias y presentó en contra del aquí actor una falsa denuncia penal por abuso deshonesto, lo que dio lugar a la formación de la Investigación Penal Preparatoria caratulada "B., G. M. s/ abuso deshonesto calificado en Bahía Blanca".

Desde su óptica, se trató de un plan maquiavélico premeditado y tendiente a desacreditar su honra y herir lo más profundo de su persona: el amor hacia el ser que más quiere, su hijo.

Aproximadamente el 18 de mayo de 2000, cuando se encontraba en viaje de rutina por asuntos laborales en la ciudad de Tres Arroyos, sus compañeros de trabajo le comunicaron que la Policía había ido a buscarlo a la oficina de su empleadora, Q. E., sita en San Martín 578 de Bahía Blanca, lo que causó su asombro por desconocer el motivo del requerimiento.

Así las cosas, el 22 de mayo se presentó voluntariamente ante la Fiscalía junto con su abogado y allí tomó conocimiento de la falsa denuncia presentada, siendo detenido y alojado en la Comisaría Segunda de Bahía Blanca, donde permaneció privado de su libertad por veintitrés días hasta el 13 de junio de 2000.

La Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal revocó el auto de detención, lo que le permitió recuperar su preciada libertad; pero el proceso penal siguió su curso y durante cerca de dos años estuvo signado por el gravísimo estigma de "abusador sexual", lo que significó una pesada carga psicológica y una acusación social colectiva porque la gente y el entorno -salvo sus familiares más íntimos- dudaba de su calidad como "buena persona" o "buen padre".