Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

LEY DE VIOLENCIA DE GÉNERO Y DAÑOS COLATERALES

Me anima a escribir estas líneas el que en las últimas fechas se estén publicando, en algunos periódicos de nuestro entorno, opiniones acerca de la existencia de denuncias falsas de malos tratos.

Y me anima, no sólo en el sentido de que me impulsa a manifestarme sobre el tema, sino también en el de que me alegra que hablar de ello empiece a dejar de ser tabú.

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En estos casos (la mayoría) en los que la orden de alejamiento es innecesaria (y no digamos en las condenas injustas que son consecuencia de falsas denuncias), los más gravemente perjudicados son los hijos.

La orden de alejamiento, y consiguiente prohibición de comunicación entre los padres, puede provocar serios trastornos a los niños. Piensen quienes sean padres en cuántas decisiones compartidas hay que tomar a diario por el bien de los vástagos.

¿Es bueno para el hijo que sus padres no puedan hablar sobre qué idioma, o qué asignaturas optativas habrá que escoger en la escuela?

¿Le favorece que los padres no puedan establecer pautas educativas comunes? ¿Qué sufrimiento gratuitamente añadido experimenta un niño que entra al quirófano (y estoy hablando de un caso real), sin que su padre pueda acompañarlo, porque está presente la madre?

Alguien podría responder a estas preguntas que, a fin de cuentas, el perjuicio a los niños lo produce la irresponsabilidad de sus progenitores: del padre, si ha maltratado; o de la madre, si la denuncia ha sido falsa. Pero no es exactamente así, ya que, en el segundo caso, también es responsable la sociedad. Porque los medios de comunicación han creado un clima social en torno al tema de los malos tratos, en el que cabe todo en defensa de la mujer.

Porque los políticos han respondido demagógicamente a esa presión mediática con una ley impresentable. Porque muchos jueces juzgan con el oído puesto es esa opinión pública mediáticamente creada, y no puesto en el juicio.

Vivimos en una sociedad hipócrita, que proclama que, en caso de separación de la pareja, hay que procurar mantener el mayor grado de comunicación entre los padres en beneficio de los hijos. Y, a continuación, se dispone una ley que regala prohibiciones de hablar, incluso, por teléfono.

Ley de la que se puede decir todo lo malo: injusta, antidemocrática como todas las leyes de excepción, demagógica, ineficaz... Ley que, como una canción rusa, suena bien a quienes se pide el voto, aunque no se sepa qué dice. Si produce daño a los niños, no importa. Porque no votan.

Luis-M. Puente
Profesor. Pedagogo