Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

CARTA DE UNA ABUELA QUE PIDE PROTECCIÓN Y JUSTICIA PARA SU NIETA

AUDIENCIA, SALA DECIMA DE VALENCIA. Procedimiento rollo 48/2007.

Medidas 516/06 del Juzgado de Instancia nº24 de Valencia.
Presidente: Carlos Esparza Olcina.

Yo, María del Carmen Herrera Gutiérrez, como abuela de la niña Joana Aída M. B., me dirijo a estos juzgados comunicándoles el maltrato silencioso que sufre a diario una niña de seis años simplemente por la defensa judicial de una "madre", una prueba de que su institución judicial maltrata y avergüenza a todas las mujeres y madres honestas de este país.

Espero de ustedes defensa y justicia por el bienestar de una niña de seis años, mi nieta. Dedicado a lo que puede pensar una niña de seis años a la que nunca dejarán hablar ni nadie escuchará.

La carta dice así:

Publicado el

"Me educan en creer en la justicia, y me venden lo que es igualdad. Sin embargo, los malos tratos que le permiten realizar a mi madre sobre mi nadie actúa estoy desprotegida, si fuera mi padre el que lo realizara sólo con indicios estaría en la cárcel. En estos años se omitieron videos e informes desde juzgados escondiéndose y sin que nadie quisiera actuar, me desprotegieron.

Mi madre realizó una cinta de video donde grabó cómo ella me ponía una cuchara en mis partes repetidamente y me amenazaba, me manipulaba para decir falsamente que mi padre abusaba de mi y "se pinchaba en el pito" es decir que era drogadicto, cuando yo sólo tenía tres años.

Una persona que es capaz de presentar estas barbaridades riéndose, jugando suciamente con su hija no puede definirse como madre, madre es algo más bonito e importante, pero esto se dejó de lado por proteger socialmente a mi madre, los juzgados deben querer defender a una "mujer" y yo que lo soy también me dejan sufrir.

Lo grave es que fue el mejor video que le salió a mi "madre", me martirizó durante meses para realizarlo y tengo que vivir con esa mujer es lo que la juez le permite coexistir con ese tormento del que vivo desde que nací por separarme de un padre que nada ha realizado.

No bastó que el juzgado de instrucción nº12 de Valencia entendiera que había sido presionada por mi propia madre.

La sociedad me vejó pasando por más de 50 sesiones con una psicóloga de parte lo que se denomina Síndrome de Munchaussen de gravísimas consecuencias para un niño, imaginaos una niña de tres años que cada semana días antes su madre le calienta la cabeza con hechos absurdos que evidentemente no existen, vivir entre la realidad y lo irreal, mi "madre" ha ido a la pediatra cada vez que acudía de estar con mi padre, y lo curioso es que mi madre reconoce los hechos de manipulación y coacción en las visitas cuando me iba con mi padre.

Este es el calvario de mi vida con lo que no conozco mundo mejor...

Pero, además, he pasado las pruebas de la falsa denuncia contra mi padre en más de 12 sesiones en Vendrell con los psicólogos del equipo especial de juzgados e incluso por la asistente social del pueblo y relatan los daños que mi madre en colaboración del estamento judicial o sociedad me han producido daños emocionales, conductuales y en mi desarrollo, a nadie le importo, con la curiosidad que dos años antes se advertía en el 2004 que de no tomar medidas urgentes las consecuencias serían crónicas y nadie ha realizado nada soy pequeña y vivo en el olvido.

Es el dolor silencioso de mi infancia todos me desprotegieron a pesar de que mi padre puso a todos en alerta era una niña, ¿que más le daba a la sociedad?..

Mi madre en el juicio admitió que era criada por mi abuela materna cuando ella trabaja, abuela que los juzgados de Vendrell en su informen psicológico dicen que está en tratamiento psiquiátrico y psicológico y es un problema en todo el conflicto familiar. Y para más INRI es mi propia madre quien reconoce en los informes realizados para el juzgado de instrucción nº12 de Valencia que ella misma me provoca ansiedad y estrés, e incluso su propia abogada lo refleja en sus escritos a estos Juzgados.

Sería de vergüenza pero me parece que la justicia y la sociedad no saben que es esa palabra hasta el momento.

Por si todo esto fuera poco el psicólogo de juzgado Alejandro Gillem Martínez en el propio juicio admite que mi madre me agrede y abusa con todo lo anteriormente comentado, la jueza y fiscal se ríen de mí.

Cuando pasé las pruebas estaba perfecta con mi padre y familia paterna por eso no se me detectaron daños además convivo con mi madre y por la lealtad que le debo no puedo traicionarla quien sabe lo que me podría hacer.

Pues con esto el psicólogo dijo que como estaba bien que siguiese con ella ocultó que estaba bien porque estaba con mi padre las 70 pruebas anteriores con mi madre siempre estuve mal, las obvió. Pero claro mi padre es hombre y aunque nunca judicialmente hizo nada es hombre, es la "igualdad social" que le toca vivir a mi familia paterna.

Se le olvidó en sus estudios saber que es el Síndrome de Estocolmo, el Síndrome de Alienación Parental o simplemente un maltrato a un niño desprotegido.

Desde pequeña he tenido que aguantar 158 incumplimientos del régimen de visitas privándome mi madre de mis derechos hasta el punto de que el juzgado de familia nº24 de Valencia comenta como innumerables incumplimientos o la han condenado penalmente en múltiples ocasiones, me han cambiado 6 veces de domicilio en los primeros 3 años de mi vida con desplazamientos de más de 1000 Km. con el fin de alejarme de mi padre, mi entorno estable para los juzgados, era un circo.

Con mi madre he estado tutelada por los servicios sociales, algo que nada importó al sistema. Después de denunciar falsamente mi madre para pedir la suspensión del régimen de visitas de mi padre me ha utilizado desde decir que he sido hospitalizada; a que mi padre me ha metido una cuchara por sus partes, el pito ó los dedos; que mi padre es drogadicto; que mi padre ha abusado de mi; que tenía problemas ó incluso que mi padre tiene relaciones con su sobrino delante de la niña con el fin de implicarlo con malicia.