Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

¿Por qué las feministas no quieren hablar de dinero?

Lidia Falcón 31-03-2007

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=49081

La aprobación de la Ley de Igualdad ha puesto de manifiesto, una vez más, que España es el país donde más leyes se aprueban que no tienen posibilidades de ser implantadas.

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Se reconoce que los hombres ganan del 30 hasta el 50% más que las mujeres, pero se pretende que sean ellos los que pidan permiso laboral para cuidar a los hijos. Ninguna pareja sensata decidirá perder el ingreso más alto para quedarse con el pequeño, por unas supuestas razones ideológicas que no tienen ninguna base, ni biológica ni económica ni cultural.

La igualdad se pretende imponer mediante la concesión de permisos de paternidad de quince días para cuidar al recién nacido. ¿Alguien puede creer que con semejante medida las madres estarán aliviadas del cuidado del niño? No solo lo ridículo del tiempo estipulado, teniendo en cuenta que en nuestro país un niño tarda seis años en acudir a un colegio, sino la convicción de que esas vacaciones para el padre le significarán una estupenda facilidad para jugar al mus, pasar más tiempo en la taberna, ver a los amigos, asistir a los partidos de fútbol o poner al día el trabajo atrasado. Ni los hombres tienen ninguna práctica en el cuidado de niños y pocas serán las pobres madres que no dispongan de la ayuda de una madre, una suegra o una hermana para aliviarles de la nueva carga que se les ha venido encima.

Pero sobre todo, resulta tonta e inoperante la medida si lo que se pretende es que las empresas contraten en igualdad de competición a los hombres y a las mujeres porque han de concederles permisos de maternidad y paternidad. Primero, la enorme desigualdad de quince días a seis meses en que consisten esos permisos no deja lugar a dudas, pero es que parece que aquí nadie sepa que los niños tienen ser cuidados durante muchos años y que cuando las madres terminan el permiso legal se encuentran con la doble carga de criar al hijo y de reintegrarse al trabajo, y dados los horarios laborales de nuestro país y los horarios escolares, es imposible prácticamente que una madre pueda atender las dos obligaciones si no tiene la ayuda esforzada y continua de los abuelos, que están siendo utilizados igual que en el pasado.

Mientras se les da un ridículo permiso de paternidad de quince días a los padres, los horarios comerciales mantienen cerrados los comercios de las dos a las cinco de la tarde y desde las ocho de la noche a las nueve de la mañana, sábados medio día y domingos enteros. De tal modo la adquisición de los bienes imprescindibles para el consumo ha de hacerse a las mismas horas de trabajo de todos los miembros de la familia, y no se ha visto que los empleados ni los ejecutivos ni los albañiles puedan salir a media mañana del trabajo para comprar el pan y la carne.

Al mismo tiempo todos los servicios imprescindibles para el mantenimiento de un hogar en condiciones estables: las reparaciones de fontanería, electricidad, albañilería, las revisiones de la instalación del gas y de la calefacción, el montaje de los nuevos aparatos, etc. etc. se realiza también a las horas laborales. En consecuencia alguien tiene que estar en el domicilio para recibir al técnico adecuado, que, como considera que esa es la obligación del ama de casa, acude cuando le parece.

Y naturalmente tampoco será el ejecutivo ni el carpintero el que perderá un día de trabajo para atender esas reparaciones. Todas las que trabajamos con mujeres sabemos de los permisos que hay que concederles para que esperen en casa al técnico de la calefacción y al lampista que arreglará los grifos