Padres y Madres Separados

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Cuando ellos son los maltratados

LA VOZ DE GALICIA

LOS DOMINGOS DE LA VOZ 3/12/2006

Una mujer acude a comisaría y denuncia una agresión.
Un parte médico de lesiones lo confirma. Si el culpable es su novio, su marido o su pareja, es seguro que las próximas horas las pasará en el calabozo.

Los inocentes hablan de discriminación legal

Ana Rodríguez /texto
César Quian/ fotos

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Aseguran que piden poco que donde pone mujer ponga persona y que donde pone hombre ponga también PERSONA, solo con eso, dice Antonio Díaz Piñeiro, presidente Asociación Galega de País e Nais Separados, se evitarían muchos problemas.

«Como e1 que un insulto de un hombre a una mujer se considere delito y el que una denuncia de malos tratos presentada por un hombre independientemente de a quién identifique como agresor, no pase de verse como una mera falta», se explica.

Habla de la Ley contra la Violencia de Género, una ley, dice «violenta en sí misma, salvaje, de generada y discriminatoria».

Una ley que, según esta asociación echa por tierra el principio de presunción de inocencia: «Ante la denuncia de una mujer es el hombre el que tiene que demostrar que no ha hecho nada. Porque los jueces han dicho que, dada la intimidad del lugar en el que se supone que se produce la agresión, hay que optar por la presunción de veracidad de la denuncia».

Y por todo esto son los hombres los que ahora hablan de maltrato. Psicológico y por parte de las leyes sobre todo, pero también, y aseguran que en muchos más casos de los que se cree, físico. «Si no hay más datos y si no se publican estadísticas oficiales es porque el miedo al ridículo frena muchas de estas denuncias», cuenta Carlos Gayoso, psicólogo de esta asociación y coordinador de un grupo de autoayuda que reúne cada sábado por la tarde en Santiago.

Antonio Díaz va más allá: y porque no interesa, dada la alarma social y toda la industria económica que se ha generado detrás de esos malos tratos».

Inmediatamente pasa a hablar de las denuncias falsas, ésas que hizo públicas hace más de un año la jueza decana de Barcelona y que, según los datos de esta entidad, en Galicia ya cuentan el 30% del total que se presentan

«Puede ser por muchos motivos: porque la mujer realmente crea que lo que ha sufrido son malos tratos, animada por los abogados para acelerar los procesos de separación o también por qué no decirlo, por odio hacia su pareja” añade. Y ofrece más datos. i confirmar lo que cuenta: se han presentado en Galicia más de 600 peticiones del salario da igualdade y la Xunta acaba de anunciar que ya se han tramitado algo más de doscientas y que otras ciento y pico están en trámites.

¿Y el resto? ¿Qué pasa? ¿Que esas mujeres no se merecen el dinero o que no hay motivos reales para compensarlas porque sus denuncias no se han podido probar?».

El maltrato del que se quejan estos hombres arranca con la ley. Ellos son los primeros, dicen, en condenar la violencia pero, puntualizan, sin que haya discriminaciones.

«El maltrato es siempre maltrato y la violencia es siempre violencia, independientemente del sexo, porque quien agrede o mata es la persona y no el género», cuentan.