Padres y Madres Separados

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Reflexiones para una política familiar

Enviado por: pabloelherrero Vie, 24 de Nov, 2006

concepto de familia
políticas sociolaborales de apoyo a la familia, y políticas familiares, instituciones y derecho de familia.

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Definir claras políticas de “salud familiar” que no discriminen a los hombres de las mujeres. Empezando por la educación interrelacional de los jóvenes (comprensión y respeto por las diferencias bio-pisco-sociales de su percibir el mundo). Siguiendo por unas políticas que eviten la industrialización del aborto o generen la indiferencia ante el mismo. Y por último, desarrollar una política en la que los avances médicos en el ámbito de la genética, además de llegar a todas las familias sean respetuosos con la ética de las personas.

Defender leyes de dependencia, que permitan en los distintos modelos de familia poder atender a sus miembros (ascendientes, colaterales o descendientes), de manera solidaria, pero también de alguna manera ventajosa fiscalmente para las familias implicadas en dichos cuidados.

Pero, como las cosas no se hacen si no hay instituciones responsables de materializarlas, en este sentido, la primera institución a crear debería ser un Ministerio de la Familia, a partir del cual, irían emergiendo las instituciones (públicas y privadas) que se responsabilizasen de las políticas anteriormente descritas.

Así por ejemplo, para:
las políticas de conciliación trabajo-familia, deberían crearse instituciones específicas en colaboración con empresarios y sindicatos que marcaran objetivos de “calidad familiar” y algún tipo de beneficio para las empresas y personas que lo hiciesen, al tiempo que velasen por su cumplimiento.

las políticas de “vivienda familiar”, también deberían tener sus propias instituciones representativas, en colaboración con los ministerios públicos de la vivienda, cajas de ahorro y fundaciones empresariales.

las políticas pro paternidad-maternidad, habrían de tener una institución que velara porque nadie privilegiara la maternidad en detrimento de la paternidad, y ello en colaboración con los ministerios de educación, los colegios profesionales implicados en la salud y el derecho de familia y, los medios de comunicación para potenciar la maternidad y la paternidad como valores equiparables.

las políticas de “salud familiar”, deberían tener instituciones responsables que definieran objetivos sociales de “salud familiar”. Estos deberían conseguirse en colaboración con los ministerios de educación (la primera causa de enfermedad está originada por trastornos afectivos); los ministerios de sanidad (sobre todo en lo que refiere a la prevención y el tratamiento de problemas genéticos de las parejas y sus hijos -previos, durante y postembarazo-, etc.); fundaciones y clínicas privadas especializadas en ética, investigación genética, etc. (con el fin de promover la investigación al tiempo que se respetan los derechos inalienables de las personas en situaciones dilemáticas (eutanasia, abortos, ingeniería genética, etc.).

las políticas de dependencia, sólo serán eficaces, si hay instituciones que se responsabilizan de crear las condiciones para que tanto las empresas como las familias implicadas en dichas actividades de apoyo a la dependencia, obtengan ventajas sociales, fiscales y el apoyo de una estructura razonable de servicios asistenciales (guarderías, centros de día, fundaciones, ONG´s asistenciales, etc.).

Pero ni las políticas familiares, ni las instituciones responsables de materializarlas, pueden hacer gran cosa sin un derecho de familia que garantice su cumplimiento. Un país en el que la familia es reconocida como un “valor básico para su estabilidad social”, su derecho de familia debería priorizar a ésta como institución, garantizando en todo momento por derecho, la continuidad y estabilidad de las relaciones entre padres e hijos.