Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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De la vega se construye un chalet de 505 metros cuadrados

De la revista ÉPOCA
http://www.epoca.es/index.php
Maite Alfageme

El casoplón
Mientras al titular de Trabajo y Asuntos Sociales le da mirar los toros de los cayucos desde la barrera, la vicepresidenta se hipoteca por un chalé a lo Falcon Crest como por las políticas de cuota

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Haciendo amigos

El término es así como muy pijo. Lo sé. Inadecuado para una progre de las que ya no quedan como Maria Teresa, empeñada como está la vicepresidenta en los derechos del mujerío y la paridad. Empeñada hasta las cejas y el ridículo, digo. Qué se le va a hacer.

Pero incluso el feminismo más trasnochado convendrá conmigo en que la palabra, casoplón, se ajusta como anillo al dedo a la mansión que la vice se está haciendo construir en La Granja de San Ildefonso, otro pijerío, el sitio donde los monarcas españoles asentaron un día la corte y a la número dos del Gobierno Zetapé se le ha antojado ahora asentar el chalé: medio millar de metros cuadrados construidos en una parcela, ay, que no se la salta un torero.

Que no se salta Caldera, pongamos por caso, que llegó a declarar que con nuestro proceso de regularización íbamos a ser la envidia de la Unión Europea, cuando, en realidad, nos está convirtiendo en el zoco de Occidente. Maestro.

Así está el patio. Mientras al titular de Trabajo y Asuntos Sociales le da mirar los toros de los cayucos desde la barrera, la vicepresidenta se hipoteca por un chalé a lo Falcon Crest como por las políticas de cuota: igualmente hasta las cejas. Y con los minipisos de treinta metros cuadrados que arren los más pringaos, que para soluciones habitacionales bastante tienen en Moncloa con encontrar vivienda a los subsaharianos.

Está visto que no hay primavera sin flores ni socialista sin chalé. González, que prometió envejecer en el pisito de Pez Volador, corrió a instalarse en ese otro casoplón de Somosaguas según lo echaron del poder. A Boyer, la Preysler lo sacó de la política y, juntos, buscaron refugio en Villameona… Claro que lo de Rafael Vera fue peor. Porque al entonces secretario de Estado de Seguridad le dieron la llave del cajón de los fondos reservados y, como por arte de birlebirloque, aparecieron en el registro de la propiedad tres viviendas unifamiliares y una finca en Albacete a nombre de su suegro.

Eran otros tiempos, es cierto; los gloriosos tiempos del felipismo en que con el dinero de otros, o mejor, con el dinero de todos, hacían fiesta los devotos… Y chalés, los nuevos ricos del Pesoe.

Lástima que María Teresa, que entre las fotos del Vogue, el show de Maputo y los guateques unisex, aspiraba a pasar a la historia como la musa del feminismo zapateril, tenga que resignarse a hacerlo como el paradigma de la mujer florero: obsesionada con los trapos y el alicatado hasta el techo. Hasta el punto de que, visto el casoplón de La Granja, nadie la recordará siquiera, lástima, por sus dotes innegables de fontanera eficaz. Qué pena.