Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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I SYMPOSIUM NACIONAL SAP

En el bello marco del ?aula magna? del Colegio de Médicos de Madrid, tuvo lugar ayer, sábado 25, el I Symposium SAP, durante una maratoniana sesión de más de nueve horas.

Todo ese largo tiempo estuvimos sentados en unas incómodas butaquillas colocadas encima de unos bancos, que recordaban a los de los condenados a galeras.

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Tan espartanas condiciones de incomodidad, sorprenden precisamente más en el Colegio de Médicos; salvo que con ello el diseñador pretendiese aumentar la clientela de tullidos y dolientes. Pero, guasas aparte, fue tal el interés del acto, que el nutrido grupo de asistentes permaneció con expectante interés y hasta el último minuto, a pesar de la incomodidad de los asientos; pareciendo, incluso, que todos nos quedábamos con ansias de escuchar más.

Los diferentes conferenciantes diseccionaron el Síndrome de Alienación Parental por sus cuatro costados de forma amena, docta e instructiva. Abundó la descripción de casos prácticos y anécdotas, entresacados por los oradores de su experiencia profesional. Historias enternecedoras y hasta divertidas, si no fuera por su trasfondo trágico. Así por ejemplo, Dª Teresa Junco narró lo clarificador e impactante que le resultó contemplar como un niño de cinco años se lanzaba a los brazos de su padre, al tiempo que le decía: “¡hola papiii!. Ya sabes que delante de mamá no puedo decírtelo, pero que sepas que te quiero mucho”. O aquel otro, de similar edad, que mientras se alejaba agarrado por una mano de su madre y sin haberse despedido de su padre, agitaba la otra mano -situada detrás de su espalda y a escondidas de su madre- en un cariñoso y oculto adiós hacía el padre.

Y estas narraciones vienen a resumir el interés y la emotividad despertados en los asistentes al symposium; es decir:

- El nudo en la garganta, de estupor y tristeza, que nos provocaban los pormenores acerca del maltrato sobre inocentes criaturas -porque el SAP no es si no una forma de maltrato- ejercido por uno de sus progenitores y debido a las más variopintas motivaciones enfermizas.

- La impotencia, desolación e indignación que nos dejaba en el ánimo el hecho de que, siendo una patología suficientemente observada, estudiada, definida y contrastada, por multitud de especialistas, todavía exista en nuestro país una absurda resistencia institucional hacía el reconocimiento del síndrome y la ejecución de las soluciones recomendadas por los mencionados especialistas.

- El desengaño que suscita la hipocresía institucional; esa que al tiempo que pregona la persecución del interés del menor en sus directrices y actuaciones legislativas, judiciales y ejecutivas, ignora esta forma de maltrato hacía la infancia.

Entre los oyentes había profesionales de diferentes ramas: El número de “padres afectados”, calculo que no sería máyor del cinco por ciento. Y el número de mujeres me pareció incluso superior al de hombres.

Este symposium ha representado un importante paso para la terapia que necesita la actual locura colectiva; en ese urgente tratamiento que requiere la sociedad, si queremos que alcance la cordura.