Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Divorcio y vuelta al hogar paterno

Regresar a la casa familiar después de un matrimonio fallido provoca un trastorno adaptativo que sufren tanto el individuo que regresa como en el resto de la familia

María Álvarez Septiembre 2005 (De la revista CONSUMER)

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Un divorcio o separación supone en muchos casos la necesidad de volver a la casa de los padres debido a los problemas económicos que acarrea para los separados la nueva situación.

El regreso al hogar no suele ser fácil y provoca una crisis, un trastorno de estrés adaptativo que afecta y sufren todos los miembros del grupo familiar como consecuencia del choque de costumbres y modos de vida.

Volver a respetar los horarios olvidados, adaptarse a las comidas de la familia y, lo más difícil, someterse a las preguntas de rigor: ¿dónde has estado? ¿con quién has salido? ¿qué horas de llegar son éstas?, se puede convertir en un trastorno que por lo general se supera con paciencia y respeto mutuo.

Trastorno de adaptación
Tras la separación definitiva, ¿cómo hacer frente a la nueva situación? Por uno u otro motivo cada vez son más los que deciden volver a la casa paterna, asegura José León, vicepresidente de la Unión de Separados de Madrid, quien indica además que las principales causas del regreso al hogar familiar son las siguientes:

Problemas económicos tras la separación: Los padecen tanto hombres como mujeres. En el caso de los hombres, la salida del hogar conyugal y la pensión que deben pasar a mujer e hijos deja el salario tan menguado que en ocasiones es difícil poder hacer una vida independiente.

En el caso de las mujeres, si el ex cónyuge no pasa las correspondientes pensiones y su puesto laboral es precario o no tienen empleo, no queda más remedio que recurrir a la ayuda de padres y hermanos y regresar a casa.

Tener que dejar el hogar conyugal: Un problema que suelen sufrir, al menos hasta hace muy poco tiempo, más hombres que mujeres, ya que hasta ahora la custodia de los hijos solía darse en exclusiva a la madre y era ella quien se quedaba residiendo en el hogar conyugal. También hay muchas mujeres que, debido a situaciones de maltrato (que ha ocasionado en muchos casos la separación), abandonan el domicilio que compartían con su pareja y deciden volver a la casa familiar.

En uno u otro caso, la vuelta al hogar familiar no se produce sin que medie una crisis. Se trata del trastorno de estrés adaptativo, como señala María Rodríguez, psicóloga del Centro de Estudio y Terapia del Comportamiento, de San Sebastián.

Un trastorno que, asegura Rodríguez, “circula en ambas direcciones, ya que el miembro que se fue debe adaptarse a la nueva realidad, distinta a la que existía cuando él o ella marchó de casa. Y los padres y hermanos que continúen viviendo en la casa paterna deben asumir también una serie de cambios importantes con el regreso de una persona que, además, está en una situación de crisis personal tras un cambio traumático de su modo de vida”.

Se produce, en fin, un conflicto de relaciones que afecta a toda la familia. ¿Pero cuál es el alcance de la crisis?