Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

DE LO PERSONAL A LO POLÍTICO

por ERIN PIZZEY

Uno de los debates más interesantes del nuevo siglo podría consistir en dilucidar la cuestión de cómo y por qué se fundó el movimiento feminista en el mundo occidental. ¿Surgió, como explican numerosas periodistas, en respuesta a las necesidades de las mujeres oprimidas del mundo? ¿O fue una creación de las mujeres de izquierdas, cansadas de verse relegadas a funciones serviles en las cocinas de sus revolucionarios amantes?

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Por entonces, yo trabajaba en Santa Fe (Nuevo México) en casos de maltrato infantil y en la lucha contra la pedofilia.

Allí fue donde descubrí que existen tantos casos de pedofilia entre las mujeres como entre los hombres. En general, la pedofilia femenina pasa desapercibida. La lucha contra los comportamientos pedofílicos es una actividad muy peligrosa. Estando en Nuevo México rescaté a una niña británica del control de una mujer pedófila. Fueron necesarios tres años de lucha contra los tribunales ingleses para rescatarla y devolverla a sus padres.

Finalmente el abogado me llamó por teléfono y me dijo que yo tenía razón contra todos. Pero la niña había sido objeto de abusos, así que pregunté al abogado si iba a demandar judicialmente a la mujer. "No", me contestó.

Otra mujer que salió bien parada y eludió la condena por abuso de niños.

Durante todos esos años en que trabajé y me especialicé en el trabajo con mujeres violentas y sus hijos, nunca pude acostumbrarme al temor que los hombres sentían ante las mujeres violentas. Asistí a cenas y reuniones en que mujeres feministas contaban cómo maltrataban a los hombres con los que vivían. Conocí a algunas mujeres que habían convertido sus hogares en campos de concentración en miniatura.

Rara vez vi a un padre plantar cara a una esposa o una compañera violentas, o impedir que la madre maltratase a los hijos. Los hombres solían acudir a mí en busca de ayuda, pero ante su compañera encolerizada y agresiva, permanecían quietos y toleraban la violencia. Incluso ahora la gente se ríe cuando un hombre dice que ha sido maltratado. No entiendo por qué ningún tipo de maltrato a cualquier ser vivo ha de ser motivo de risa.

Creo que ya va siendo hora de que los hombres reconozcan que las mujeres han logrado grandes cambios en los últimos treinta años. Se han hecho mucho más independientes de los hombres, pero los hombres no han superado aún esa etapa. Cuando se trabaja con hombres, es desalentador ver cómo nada más liberarse de una relación violenta empiezan inmediatamente a buscar una mujer que "cuide de ellos".

Es preciso que los hombres se habitúen a la idea de que pueden cuidarse por sí mismos. Los hombres de generaciones más jóvenes parecen haberse dado cuenta de esa dependencia masculina de las mujeres y han logrado arreglárselas por sí mismos.