Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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LAS BASES IDEOLÓGICAS DE LA VIOLENCIA HUMANA

(Y SU MATERIALIZACIÓN EN LA IDEOLOGÍA FEMINISTA)

La especie humana se diferencia del resto de las especies animales, entre otras muchas características, porque su genética al permitirle generar cultura, con ella nuestra especie trasciende su propia biología.

Ninguna otra especie animal puede hacerlo. Sin lugar a dudas dicha característica es el paradigma más identificador de lo humano; ya que en el devenir de nuestra evolución, el resultado diferenciador de lo que hoy somos está causado por ello.

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En otras palabras, sin cultura, la especie humana no tendríamos historia, sólo naturaleza, como el resto de las especies. Así pues, la especie humana es diferente por ser hija, tanto de la naturaleza como de la historia que propiamente ella misma ha ido generando. Ello es fundamental para entender todo lo humano, entre otras cosas para explicar las raíces de su propia violencia.

Es difícil explicar la violencia humana sin su contraste con la agresividad animal. Los biólogos y genetistas saben muy bien que la vida natural sería imposible si en su esencia fisiológica no existiese un gen de la agresividad. Hasta las plantas lo tienen, y no sólo las carnívoras.

Para los científicos, la naturaleza de la agresividad tiene para todo ser vivo la doble función vital de autodefensa y supervivencia. El león cuando tiene hambre mata para comer, sino lo hiciese su supervivencia estaría en peligro. La leona, ante un ataque a sus crías o a ella misma, su agresividad se dispara como defensa ante el peligro de su desaparición física. Así funciona la agresividad en toda la naturaleza viva, incluida la especie humana.

Es decir, la agresividad se dispara si el ser vivo necesita comer o es atacado. Esto es importantísimo biológicamente hablando, pues la genética "per se" impone así sus razones y límites a la expresión de la misma.

En la especie humana tal aseveración es tan aceptada por la historia, que hasta la moral más recalcitrante y/o progresista entiende, por ejemplo, que "robar para comer no es pecado" o que "matar en defensa propia es legítimo". Por tanto, y por lo dicho hasta aquí, podemos concluir que la agresividad es hija de la naturaleza.

Ahora bien, si la agresividad es hija de la naturaleza ¿dónde situamos a la violencia y qué es lo que la caracteriza?. Está claro que a diferencia de la agresividad, la violencia humana no emerge de la necesidad de supervivencia y/o defensa vital; luego al menos no tiene una base estrictamente biológica; es decir, de condicionamiento de supervivencia natural estímulo-respuesta.

Si además como decíamos al principio, la especie humana se diferencia de las demás especies porque es capaz de generar cultura; y por otra parte en la naturaleza animal no vemos rasgo alguno de violencia, parece lógico sospechar que ésta, la violencia humana, es fundamentalmente una consecuencia, no de la naturaleza sino de su cultura.