Padres y Madres Separados

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Cómo evitar que un divorcio sea una ruina

Optar por el régimen de separación de bienes y el mutuo acuerdo si se llega a la separación son claves para que el final del matrimonio sea lo menos traumático posible

TEXTO: IGNACIO LILLO / FOTOS: SUR / MÁLAGA

http://www.diariosur.es/pg050530/prensa/noticias/Malaga/200505/30/SUR-MAL-006.html

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Dos años después él pidió el divorcio. Entonces, corregir dos detalles del convenio regulador le supuso unas 150.000 pesetas a su ex marido y 100.000 pesetas a Pilar. Ahora, su ex pareja le paga a ella una pensión compensatoria y unas 50.000 pesetas por cada hijo. Uno de ellos, con 30 años, todavía la recibe.

Este último dato lleva a otro de los aspectos clave a tener en cuenta ante una ruptura matrimonial -y en el que no entra la nueva ley- como es el mantenimiento de los hijos. El Código Civil dice que se debe hacer hasta la mayoría de edad, aunque la jurisprudencia ha establecido que existe obligación de mantenerlos hasta que sean económicamente independientes. Y esta situación se alarga cada vez más.

El caso de Luis es más común de lo que parece. Se separó hace 15 años, y su hijo tiene ahora 29. «Vive con su novia en un piso de mi propiedad y le paso cada mes una pensión alimenticia. Alega que tiene una asignatura pendiente de la carrera de Derecho y la jueza dice que hasta que no apruebe no puede considerarse emancipado. Eso sí, en la última revisión el tribunal le pidió que se aplicara para terminar sus estudios», comenta con ironía.

Fuentes jurídicas consultadas advierten además de la importancia de vigilar la redacción de los convenios reguladores en cuanto a las pensiones compensatorias para la parte que resulta desfavorecida. Si no se fija bien el plazo, que no suele superar los cinco años -siempre en función de los recursos familiares- y sólo se indica la cantidad anual, se entiende que es de por vida. Y es muy difícil cambiarlo con posterioridad.

Cada familia es un mundo, y pueden darse tantos casos como parejas se someten a este proceso. Francisco se separó hace seis años y medio. Fue de mutuo acuerdo. «Repartimos todo a partes iguales». En total, el proceso le costó 150.000 pesetas. Ahora quiere el divorcio. Hasta el momento su ex mujer obtiene cada mes el 40% de su sueldo, y asegura que le da también voluntariamente la mitad de las pagas extra porque, a su juicio, no tendría obligación. Sin embargo, cuando le planteó la ruptura definitiva, le exigió subir la pensión al 50%.

Asegura que no se puede permitir perder ese dinero, por lo que ahí quedó la cosa. Por ello, exige que el divorcio se pueda conceder automáticamente a las personas en su situación, y se lamenta de que la nueva norma no resuelva este asunto. «En todo este tiempo siempre he cumplido y no ha habido ningún problema. Y mis ingresos son los mismos. No se por qué no me pueden dar el divorcio sin más».

Separación de bienes

Los juristas consideran que la fórmula ideal para que la disolución no suponga una sangría económica es la separación de bienes, donde cada uno mantiene la propiedad y la libre disposición de aquello que tenía de soltero y de lo que adquiere de casado. Si la pareja compra algo conjuntamente, le corresponderá a cada miembro lo que haya aportado. Y los cónyuges podrán vender su parte sin necesidad de contar con el otro.

Coinciden en que esta fórmula tiene beneficios, pues ahorra problemas entre la pareja para adjudicarse una y otra propiedad. No obstante, la existencia de hijos complica la situación también en este caso. El domicilio, aunque sea sólo de uno de ellos, se adjudica siempre a éstos, y por extensión a la mujer, porque habitualmente se queda con la guarda y custodia.

La sociedad de gananciales puede variarse en cualquier momento mediante unas capitulaciones matrimoniales. Ante notario, las partes liquidan todos los bienes en común y a partir de ese momento pertenecen exclusivamente a uno y a otro. Si sólo se cambian los términos económicos que rigen el matrimonio el coste es bajo (entre 30 y 60 euros), aunque si se reparten los bienes gananciales entre los cónyuges el gasto estará en función de la cuantía de las propiedades.