Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Cómo evitar que un divorcio sea una ruina

Optar por el régimen de separación de bienes y el mutuo acuerdo si se llega a la separación son claves para que el final del matrimonio sea lo menos traumático posible

TEXTO: IGNACIO LILLO / FOTOS: SUR / MÁLAGA

http://www.diariosur.es/pg050530/prensa/noticias/Malaga/200505/30/SUR-MAL-006.html

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SI se echaba una siesta, al despertar su suegra siempre estaba allí. Y se sentía incómodo.

Pese a tener su propia casa, había decidido instalarse con su hija, que contrajo matrimonio con Antonio hace 18 meses.

Él manifestó a su pareja su malestar por esta situación. Quería tener más intimidad y pasar el escaso tiempo libre de que disponía con su esposa, que espera un bebé para julio. ¿Cuál fue su respuesta? «Si no quieres a mi madre no me quieres a mí», relata, todavía incrédulo, este joven malagueño.

Días después su mujer le pidió la separación. Comenzó entonces un calvario de abogados y denuncias cruzadas que, a falta todavía de que se celebre el juicio, ya le ha supuesto un desembolso de 2.000 euros. Ha tenido que abandonar su casa -«ella cambió la cerradura»- para pasar a un sofá en la de sus padres, aunque sigue pagando su mitad de la hipoteca.

«No puedo permitirme un alquiler. Si no fuera por ellos, ¿dónde iría yo?»

Su único objetivo ahora es lograr la custodia compartida de su hija cuando nazca. En caso contrario, el disfrute del bebé se vería reducido a tres horas a la semana durante los primeros dos años de vida. Su manutención le supondrá entre 150 y 180 euros al mes, una asignación calculada en función de su nómina.

A ello tiene que añadir su mitad del préstamo hipotecario y la letra de la furgoneta, que es su herramienta de trabajo. Estos gastos absorberán todo su sueldo, por lo que aún no sabe cómo afrontará el pago de una nueva vivienda.

«En una ruptura el sexo masculino está claramente discriminado. Todos los derechos los tiene la mujer. Aunque la casa sea de los dos, y ambos tengamos trabajo. Incluso ella gana más que yo. Pero al que obligan a irse de casa es siempre a él», lamenta Antonio.

El final de un matrimonio afecta tanto al terreno de los sentimientos como al bolsillo de los cónyuges. El 30% de las parejas que se forman en España acaban rompiendo. El Gobierno ha tomado la iniciativa y está elaborando una nueva ley, que se aprobará este verano, y que tiene como finalidad el abaratamiento del divorcio. La norma limita el proceso a tres meses y, para conseguirlo, no requiere el paso previo de la separación, con la consiguiente reducción de costes que ello supondrá para ambas partes. La pareja podrá separarse o divorciarse, serán dos opciones diferentes.

Para que la ruptura no se convierta en un proceso ruinoso, lo mejor es prevenir. Elegir el régimen matrimonial de separación de bienes, pactar pensiones compensatorias o acordar una indemnización por la ruptura son instrumentos que facilitan el proceso de separación, porque, para entonces, todo estará decidido.

En España (excepto en Cataluña y en Baleares), salvo que las partes acuerden lo contrario, rige la sociedad de gananciales. Los dos cónyuges comparten los bienes que se acumulen desde la celebración del matrimonio, con la excepción de las posesiones privativas, esto es, las que cada uno tenga antes del matrimonio y las que herede ya casado.

Trámites caros

Pilar se separó de su ex marido tras 25 años de matrimonio. «Yo estaba pensando en cómo celebrar las bodas de plata. Él, en cómo dejarme», suspira. La separación se produjo de mutuo acuerdo y con el mismo abogado, por lo que no hubo juicio. A priori, esta es la situación económicamente más beneficiosa para las partes. Y, con todo, la disolución le costó 650.000 pesetas en el año 1998. Por ello, critica que en ocasiones los letrados abusan de las familias en esta situación. «El abogado es necesario para hacer el convenio regulador y la separación de bienes, y conocen todo lo que tienes».