Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

VEINTICUATRO AÑOS DE VIOLENCIA DE ESTADO, EN NOMBRE DE LA LEY DEL DIVORCIO

De cómo una ley que garantiza libertades es utilizada para crear violencia)

Cuando se va a modificar la actual Ley del Divorcio, con cambios que algunos quieren calificar de espectaculares, considero una necesidad hacer algunas reflexiones jurídicas sobra la ley que se quiere cambiar, y creo poder demostrar que no es tan mala como nos la quieren pintar. Mi opinión es que ha sido maliciosamente manipulada y utilizada, y es lo que ha provocado gravísimos daños, que han sido evitables, a muchas personas.

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El hecho de ser padre o madre no tiene que ver con la psicología, sino de la naturaleza.

No me queda ninguna duda de que la mayor parte del dinero que están gastando los políticos en temas de igualdad entre hombres y mujeres, se habría ahorrado y se hubieran logrado esos fines hace muchos años, si fuera corriente la custodia compartida, alterna o coparentabilidad, o como se quiera llamar, que no es, ni más o menos, lo que se exige para casarse:
igualdad de derechos y deberes, que se contempla en el artículo 66 del Código Civil y en el artículo 32.1 de la Constitución española. Si ministros, directores generales, alcaldes, diputados, concejales, jueces, fiscales, abogados, directores de empresa, carpinteros y albañiles, etc., etc., tuvieran que encargarse de menores, emancipados o no, solos, habría muchas más guarderías, y lo de planchar o cocinar serían artes u obligaciones practicadas por los dos sexos indistintamente.

Inclusive la argumentación de que por un mismo trabajo hombres y mujeres reciben distinto salario, en los sitios en que se pueda practicar, y de lo cual nadie achaque a los esposos o parejas, tendería a desaparecer. Cierto número de empresarios tienen miedo de los embarazos de las mujeres y del posible cuidado y educación de los niños, sobre todo cuando en caso de posibles separaciones y divorcios dicho cuidado de los menores viene recayendo, mayoritariamente, en las mujeres.

Pero, pasemos a una demostración jurídica de que todos los ciudadanos españoles, casados libre y voluntariamente, pueden cesar en una posible convivencia, en cualquier momento, sin que lo tenga que decretar ningún juez.

Si estudiamos el artículo 105 del Código Civil, nos daremos cuenta de que sin que ningún juez lo diga y lo certifique, se indica que no incumple el deber de convivencia el cónyuge que sale del domicilio conyugal por una causa razonable y en el plazo de treinta días presenta la demanda o solicitud a que se refieren los artículos anteriores, y no de habla ni de maltratos ni de violencia de género.

En concreto, en el artículo 104 del Código Civil se habla de demandar la nulidad, separación o divorcio, y de que se pueden solicitar los efectos y medidas a que se refieren los dos artículos anteriores, el 102 y 103, que se pueden o no pedir, con la demanda de nulidad, separación o divorcio, relativos a medidas provisionales por demanda de nulidad, separación o divorcio.

Si que he de señalar los efectos importantísimos, a mi manera de ver, que se producen cuando un juez admite una demanda de separación o divorcio, para la cual, según el artículo 770.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil sólo son obligatorios los siguientes documentos: la certificación de la inscripción del matrimonio y, en su caso, las de inscripción de nacimiento de los hijos en el Registro Civil. Por tanto, sobran denuncias y órdenes de alejamiento, protección, etc., hoy por hoy.

Pero, vayamos a la lectura del artículo 102 del Código Civil:
" Admitida la demanda de nulidad, separación o divorcio, se producen, por ministerio de la ley, los efectos siguientes:

1º.- Los cónyuges podrán vivir separados y cesa la presunción de la convivencia conyugal.

2º.- Quedan revocados los consentimientos y poderes que cualquiera de los cónyuges hubiera otorgado al otro. Asimismo, salvo pacto en contrario, cesa la posibilidad de vincular los bienes privativos del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica.

A estos efectos, cualquiera de las partes podrá instar la oportuna anotación en el Registro Civil y, en su caso, en los de la Propiedad y Mercantil".