Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

VEINTICUATRO AÑOS DE VIOLENCIA DE ESTADO, EN NOMBRE DE LA LEY DEL DIVORCIO

De cómo una ley que garantiza libertades es utilizada para crear violencia)

Cuando se va a modificar la actual Ley del Divorcio, con cambios que algunos quieren calificar de espectaculares, considero una necesidad hacer algunas reflexiones jurídicas sobra la ley que se quiere cambiar, y creo poder demostrar que no es tan mala como nos la quieren pintar. Mi opinión es que ha sido maliciosamente manipulada y utilizada, y es lo que ha provocado gravísimos daños, que han sido evitables, a muchas personas.

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Un artículo que pasa desapercibido en el Código Civil es el 1.814, que dice lo siguiente:

"No se puede transigir sobre el estado civil de las personas, ni sobre las cuestiones matrimoniales, ni sobre alimentos futuros."

Hablando claro, cada cónyuge, cada esposo tiene control absoluto sobre su estado civil, sin que se lo podamos imponer, ni impedir pedir su supresión, independientemente de lo que piense o quiera el otro esposo o cónyuge, o los hijos, o el juez, el fiscal o el abogado, o cualquier otra persona o institución.

El llevar a los tribunales el estado civil de dos esposos es necesario, por ley, si uno o los dos cónyuges no desean seguir con el matrimonio, pedir la nulidad o separación matrimonial. Hay una creencia popular, muy extendida, de que el otro esposo ha concedido o ha accedido a la separación o el divorcio.

Las separaciones y divorcios las dan siempre un juez, nunca el otro esposo o cónyuge. Para mi, una de las modificaciones necesarias en el ordenamiento jurídico actual del estado español sería, junto con una mediación familiar obligatoria, ordenada, si es preciso, por un juez, el admitir la rebeldía procesal confirmada, es decir hecha ante un juez, sin necesidad de abogado y procurador. No hay nada más triste que por consejos de servicios sociales, concejalías, asociaciones, abogados, familiares y conocidos se pongan a relatar posibles hechos y circunstancias que nadie, absolutamente nadie, ha obligado a pasar o sufrir y que, en principio, no son ni necesarios ni vinculantes para posibles decisiones judiciales..

Criminalizar conductas innecesariamente o utilizar los juzgados como escarmiento o presión para obtener posibles derechos económicos han creado mucha violencia entre esposos, con gravísimas consecuencias para los hijos. Los políticos no son ajenos a estos hechos que vienen confirmando jueces, fiscales e incluso abogados.

Para mi, el llegar a rebeldías procesales pactadas y legalizadas, para evitar abusos, sería una meta legítima y razonable a estudiar en toda mediación familiar, cuando sólo uno de los esposos o cónyuges desea la nulidad, la separación o el divorcio. Sería reconocer un realidad jurídica concreta: que las nulidades, separaciones y divorcios se pueden conceder y se conceden siempre a petición, por los conductos legalmente establecidos, y sin que, necesaria y obligatoriamente, haya tenido que comparecer la otra parte.

Es cruel e inhumano que alguien alegue hechos o circunstancias para expulsar a su esposo/a del domicilio conyugal, sin que haya considerado la posibilidad de alquilar o comprar una de las miles y miles de viviendas en alquiler o venta. Es cruel e inhumano que alguien anime a expulsar a un ciudadano de este país, y considerarlo como un derecho, y no ofrezca su vivienda para la persona a quien recomienda ese derecho.

Es cruel e inhumano que a alguien se le obligue a pasar exámenes con psicólogos o equipos psicosociales para ver si puede ocuparse de sus hijos, por la simple razón de que alguien ejerza un derecho legal, como puede ser pedir la nulidad, la separación o el divorcio, y no hay ninguna limitación legal para solicitarlo, dentro de los plazos legales establecidos.

Los hijos, en estas situaciones, terminan siendo atendidos por personas que no son ni su padre ni su madre, en muchos momentos, que no han pasado ningún control o examen, y a un padre o madre se le prohíbe ser y ejercer de padre o madre. Es el colmo.

Como viudo, a cualquier padre le obligarían esos mismos jueces y políticos a ocuparse de sus hijos, pero como esposo y padre justifican que vea y se ocupe de sus hijos sólo unos días al mes, en caso de separación y divorcio. Para mi, es ir a argumentos de tipo nazi el intentar determinar si un padre es mejor que otro, y, sobre todo, en base a peritajes psicológicos