Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

VEINTICUATRO AÑOS DE VIOLENCIA DE ESTADO, EN NOMBRE DE LA LEY DEL DIVORCIO

De cómo una ley que garantiza libertades es utilizada para crear violencia)

Cuando se va a modificar la actual Ley del Divorcio, con cambios que algunos quieren calificar de espectaculares, considero una necesidad hacer algunas reflexiones jurídicas sobra la ley que se quiere cambiar, y creo poder demostrar que no es tan mala como nos la quieren pintar. Mi opinión es que ha sido maliciosamente manipulada y utilizada, y es lo que ha provocado gravísimos daños, que han sido evitables, a muchas personas.

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Ordenes de protección, alejamiento, expulsión sumarísima e inmediata de los esposos, principalmente, del domicilio familiar, separación brutal y rápida de los niños de su papá, normalmente, medidas de carácter económico, etc.

Los jueces, en estos momentos, son fieles ejecutores de esas medidas brutales, con la colaboración de fiscales, y la imprescindible ayuda entusiasta de abogados, en muchos casos subvencionados, aunque pobremente, tarde y mal, según pregonan, por diversas administraciones y el Ministerio de Justicia, en particular.

Todos dicen y escriben lo que los jueces quieren escuchar, y ellos, tirando de libro, perdón, de ley, dicen: fuera de tu casa, no te acerques en tantos metros o kilómetros de tu esposa, aunque creo que es un problema para esas personas saber donde se pueden encontrar las personas de las cuales tienen que estar alejados en cada momento, a tus hijos quizá los veas cada dos semanas, o no los veas, de momento, etc., etc.

Y digo yo, ¿no tienen derecho a enfadarse todos los que sufren estas barbaridades, cuando la ley permite otras soluciones ¿. Aquí se ha cumplido la ley. Todos contentos. Así se fomenta la paz social. Lo que está claro es que los jueces se cubren las espaldas haciendo barbaridades, en teoría, para evitar hipotéticos futuros males que ciertos sectores de la población verían mal y de los cuales serían acusados los propios jueces.

Por ello, todos los hombres, por regla general, somos o podemos ser tratados en las comisarías y juzgados como maltratadores o futuros asesinos, por si acaso, con lo que el estado español ha dejado de ser un estado de derecho para los esposos y padres de familia, en concreto.