Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Carta abierta a l@s homosexuales

Mis queridos y queridas amigos y amigas homosexuales. Deseo felicitaros de todo corazón porque por fin se va a reconocer y plasmar en la Ley vuestro derecho al vínculo legal equiparable al matrimonio (la semántica no es lo esencial, y por ello estimo que un hecho nuevo requiere nueva y distinta denominación).

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Siempre he creído y defendido que, desde la libertad, no hay ni hubo ni habrá razón alguna para marginaros por algo tan íntimo como el ejercicio de la sexualidad no canónica o impediros el reconocimiento legal y social de vuestro emparejamiento.

Y por eso os doy la bienvenida al club de los casados. Claro que también muchos engrosaréis en el futuro el club de los separados/ divorciados.

Tampoco veo ninguna razón para que el mero hecho de emparejaros legalmente impida la adopción. Si acaso, sería un punto a favor, ya que en equipo (bien avenido) las cosas se suelen hacer mejor.

Pero, desde el afecto, me veo obligado a advertiros de que tampoco vosotros tenéis la garantía de que la unión sea feliz y “hasta que la muerte os separe”.

Y muchos y muchas os veréis abocados al divorcio en pie de igualdad también.

A pesar de que la Ley de Divorcio va a adaptarse un poco a los tiempos que vivimos, hay algunos puntos sobre los que os conviene reflexionar. En el anteproyecto de Ley de Divorcio se sigue hablando de Pensiones Compensatorias al o a la ex por el mero hecho de dejar de estar casados, de modo que el divorcio no rompe totalmente el vínculo económico.

Las pensiones de viudedad se siguen repartiendo entre los y las ex por antigüedad en la categoría, de modo que el único cónyuge realmente viudo no recibe la pensión de viudedad, sino una pequeña parte.

Sólo se hace una tímida mención a la CUSTODIA COMPARTIDA de los hijos, de modo que seguirá siendo una entelequia si no lo remediamos entre todos y todas.

Y es éste el peor de los vicios de la antigua Ley:
la custodia exclusiva de los hijos ejercida por uno sólo de los progenitores conduce a que éste se crea único dueño y administrador de ellos y actúe como tal, eliminando al otro de su vida.

Otorga al custodio todas las obligaciones excepto las económicas, que se otorgan al no custodio.

Por eso debo alegrarme doblemente de que se os reconozca el derecho a casaros y adoptar hijos (algunos y algunas los tendréis por la vía natural) ya que eso os debe obligar a luchar con nosotros para conseguir la CUSTODIA COMPARTIDA y vencer la oposición de algunas feministas trasnochadas que pretenden reducir al varón al mero papel de semental y suministrador de bienes materiales.

Y ya habéis demostrado que sois unos aliados y aliadas formidables. Pero hay que ponerse manos a la obra antes de que sea tarde.

Ayudadnos y os ayudaréis.

Con afecto

Antonio M. Díaz Piñeiro
Presidente Asociación Gallega de Padres y Madres Separados