Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Carta del defensor del pueblo al ministro de justicia.

EXCMO SR. MINISTRO DE JUSTICIA SAN BERNARDO 45 28071 MADRID

EXCMO. SR.:

Durante los últimos años desde el Defensor del Pueblo se viene prestando una atención especial al conjunto de normas que forman el derecho de familia.

Esa parte del derecho es la que regula las relaciones de convivencia, donde se incluyen instituciones tales como el matrimonio, la filiación, la patria potestad o materias de más reciente aparición con las "uniones de hecho" o "parejas de hecho".

Publicado el

El Fiscal General del Estado, en la Memoria elevada al Gobierno de S.M. en septiembre de 2002, ha calificado esta remisión de "errónea, contradictoria y de imposible cumplimiento en la práctica" (página 441).

La remisión debiera producirse al procedimiento del artículo 770, que es el del pleito principal en el que se establecen las medidas definitivas, pues no es lógico que las medidas definitivas se establezcan en un procedimiento con determinadas garantías y estas mismas medidas se modifiquen en un procedimiento distinto y con menores garantías, dado que se trata de la misma cosa.

Además, el artículo 775.2 tiene una clara errata, pues donde dice, in fine, "en el artículo siguiente" (que trata sobre la ejecución forzosa), debe decir "en el artículo 777" (que trata sobre la separación o divorcio consensuales).

El Fiscal General del Estado ha calificado esta remisión en la Memoria citada de "error material claro" (página 441).

Ambas cuestiones son errores menores en una ley de alto contenido técnico cuyas virtudes y contribución a la mejora de la justicia civil son, por otra parte, indudables.

N. La Ley de Enjuiciamiento Civil establece reglas de competencia distintas para el conocimiento de los asuntos matrimoniales según se trate de medidas provisionales o del pleito principal.

En efecto, el artículo 771 establece, en el número 1, párrafo primero, que "el cónyuge. que se proponga demandar la nulidad, separación o divorcio de su matrimonio puede solicitar los efectos y medidas a que se refieren los artículos 102 y 103 del Código Civil ante el tribunal de su domicilio". Por su parte, el artículo 769.1, para el pleito principal contencioso de nulidad, separación o divorcio, establece, en su párrafo primero, que "salvo que expresamente se disponga otra cosa, será tribunal competente para conocer de los procedimientos a que se refiere este capítulo el Juzgado de Primera Instancia del lugar del domicilio conyugal.

En el caso de residir los cónyuges en distintos partidos judiciales, será tribunal competente, a elección del demandante o de los cónyuges que soliciten la separación o el divorcio de mutuo acuerdo, el del último domicilio del matrimonio o el de residencia del demandado".

A través de la queja de una ciudadana, esta Institución ha podido constatar que las reglas de competencia para el pleito principal son inadecuadas cuando hay un trasfondo de violencia doméstica.

En efecto, la ciudadana de referencia se separó de hecho de su marido, cambió de ciudad, y solicitó medidas provisionales en el Juzgado del lugar de su nuevo domicilio. Cuando, poco después, quiso pedir la separación, lo hizo ante el Juzgado de su nueva ciudad, el mismo ante el que había pedido y del que había obtenido medidas provisionales.

Pues bien, el Juez se declaró incompetente, en estricta aplicación del mencionado artículo 769.1, con toda razón legal, pues no era ni el juez del lugar del último domicilio conyugal ni el del domicilio del marido demandado.

Esta situación es manifiestamente injusta, pues a una mujer maltratada, que ha debido abandonar el domicilio conyugal y cambiar de ciudad, no se le debe obligar a pedir la separación en aquella ciudad de la que, literalmente, ha debido huir.

Debiera permitirse que lo hiciera en el lugar de su nuevo domicilio, como ya ocurre para la petición de medidas provisionales.

V. Las denominadas "crisis de convivencia" son un fenómeno de importancia creciente. Es lo cierto que, con independencia de las formas de convivencia o del vínculo que haya entre las personas, las rupturas, disensiones o incluso la violencia psíquica o física entre ellas, forman parte de la sociedad que nos ha tocado vivir.