Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Protección de los menores en los procesos de divorcio

estudio descriprivo del Síndrome de Alienación Parental en procesos de divorcio.

Diseño y aplicación de un programa piloto de Mediación Familiar.

Julián Flores García. ASOCIACION DE VICTIMAS DEL SINDROME DE ALIENACION PARENTAL "IVAN FLORES''

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Se puede definir al Divorcio como una organización viable que nuestra cultura ha institucionalizado, la cual en sí misma no es intrínsecamente patológica.

Cuando se pone énfasis en la patología se tiene a ver a todos los miembros de la familia como enfermos, en lugar de ver a la familia divorciada como un sistema en crisis y transformación, que necesita reorganizarse. El divorcio puede ser el final de un estado crónico que finalmente se desestabiliza.

El divorcio es un proceso que se da en etapas interrelacionadas que pueden parcializarse sólo a efectos didácticos. Es usual que el cumplimiento de las tareas de una etapa atente contra las posibilidades de cambio o de adaptación a la siguiente, y por lo tanto, desarrolle disfuncionalidades específicas.

La evolución de los miembros del sistema familiar original y fundamentalmente de los hijos, en el período inmediatamente posterior a la separación de los padres, depende de la cohesión y de la flexibilidad del sistema. Al hablar de cohesión nos referimos al equilibrio entre pertenencia y autonomía en relación a la familia y al hablar de flexibilidad a las posibilidades de acomodación y cambio familiar.

Los indicadores que consideramos importante tener en cuenta corresponden a las áreas: social, jurídica y clínica.

Área Social

España al igual que la mayoría de éstos países del Sur de Europa, es heredera de la tradición latina y de tendencias conservadoras de la Iglesia Católica.

Es posible observar la influencia de esta herencia en las reglas de nuestra sociedad. Las sensaciones de fracaso o pérdida que experimentan los miembros de la pareja ante la ruptura del vinculo matrimonial están ligadas a la valorización que nuestra cultura otorga al vinculo de pareja.

Es necesario tener en cuenta los tipos de prejuicios existentes en la sociedad. Florence Kaslow señala los prejuicios machistas y matriarcales. En base a este prejuicio machista se considera al hombre como dueño del mundo exterior (dinero, trabajo, sexo, etc.) este prejuicio hace presumir la culpabilidad del hombre en cualquier conflicto marital y prevé la posibilidad de que con culpa o no el hombre forme otra pareja.

Mientras que el prejuicio matriarcal considera a la mujer como dueña de los hijos, de las reglas de educaci0n, de la transmisión de cultura y de valores. Se la presupone como víctima del divorcio anteponiendo su rol matriarcal al sexual. Se considera que los hijos son su propiedad y que solo ella es importante para su crianza.

Entre las consecuencias que se derivan de estos prejuicios existentes en la sociedad podemos señalar el hecho de que el hombre en la organización familiar postdivorcio quede sin los hijos, la posibilidad de volver a formar una pareja pero sin sus hijos.

Mientras que la mujer queda consagrada a criar a sus hijos los como su propiedad en una relación diádica pero empobrecida sexual y económicamente.

Otro prejuicio existente en la sociedad se refiere a la represión sexual por el cual se sobre valoran los pecados sexuales como origen del divorcio, atribuyéndolo siempre a una tendencia poligámica del varón y subestimando la sexualidad de la mujer e ignorando que puede haber razones no sexuales que alejen a una pareja.