Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Otra historia dura

Hola compañeros: Sé que algunos cuando leais esto pensareis que mi vida es digna de cualquier culebrón de serie B, pero a veces la vida te golpea con sus más amargos golpes. No quiero con esto acusar a nadie, pero si que aquellos que tengais la paciencia de leerlo os haga reflexionar.... sobre todo a los que sois padres y especialmente a los padres separados.

Pero...¿A dónde nos llevan?

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Es conocido en mi entorno las buenas relaciones que mantengo con mi ex mujer, desde amigos a compañeros de trabajo ya que ella frecuentemente se llega por mi oficina para tomar café y de paso informarme sobre mi hijo Alejandro. Al menos hasta el viernes 18 de Junio.

Lunes 21 de Junio:

A mi hijo le han detectado una enfermedad en un oido y de hecho tiene una pérdida del 30%. Tras consultar con dos médicos aparte de su pediatra ambos coinciden que Alejandro necesita urgentemente un cambio de tratamiento a fin de evitarle una intervención quirurgica. Me pongo en contacto con la madre para decirle que ya obra en mi poder la documentación necesaria para el cambio de médico tal y como ya habiamos acordado a anteriormente.

Martes 22 de Junio:

Me pongo en contacto con la madre de Ale como es habitual desde mi trabajo y con mi compañero al lado y quedamos citados a las 15:30 horas a la salida de mi trabajo. A dicha hora ella no se presenta. A las 17:30 horas por fín coge alguien su movil, una voz me informa de un servicio de mujeres maltratadas. Sin salir de mi estupefacción me desplazo a la guardería donde ella trabaja como limpiadora y me entrevisto con la directora a la que comunico la situación médica de mi hijo y la necesidad de entregar a la madre la documentación, ella me responde que esa tarde no ha ido al trabajo y me sugiere que la espera a las 19 horas hora en que ella ha quedado en pasar por allí.

Como no sabía que pensar, si era una broma pesada o que le hubiera ocurrido algo a ella ya que ha metido sin mi consentimiento a un hermano suyo en la casa conyugal que tiene problemas graves de drogadicción (por lo tanto está junto a mi hijo con el peligro que ello supone) decido llamar a casa de mis padres para que alguien me acompañe ya que el estado de nervios ya estaba haciendo mella en mí.

Hasta el lugar se desplaza mi hermana y una tía mía.
A las 19:10 llega ella junto con dos de sus hermanos, el drogadicto y otro. Al verla nos dirijimos a ella para hacerle entrega de los papeles en la misma puerta de la guardería y la sorpresa fué mayúscula cuando ella empieza a gritar como una histérica acusándome de acosarla y coaccionarla. Por su parte los hermanos empiezan a forcejear contra mi hermana y mi tía intentando agredirlas y profiriéndole el más extenso catálogo de insultos.

En vista de la situación preferimos irnos de allí. A unos 150 mts. del lugar caigo en el suelo de repente a consecuencia de una crisis de ansiedad aguda hasta el punto que tiene que desplazarse al lugar una unidad de emergencias sanitarias diagnosticándome crisis de ansiedad severa acompañada de hiperventilación, taquicardía, teatina y convulsiones de origen nervioso según reza el historial clínico que obra en mi poder. Tras el tratamiento me aconsejan marche a casa a descansar y me derivan para el día siguiente al especialista.

Llego a casa a las 21.30 horas donde mi pareja (que es médico) me espera ya que ha solicitado permiso en su guardia para atenderme.

A las 21:45 pegan a la puerta y resulta ser una pareja de la policía nacional que me invitan a acompañarlos para prestar declaración en comisaría. Mi pareja se identifica como médico y les muestra mi informe clínico. Ellos aluden que en poco tiempo estoy de vuelta y que es un mero trámite de declaración. Así que les acompaño.

A la llegada me sientan en un banco y me hacen esperar no más de media hora, al cabo de la cual me hacen pasar a una sala y proceden a mi detención con cargos de malos tratos. Me leen mis derechos, me cachean, me desnudan, me quitan mi medicación y no me permiten hacer una llamada teléfonica a la cual tengo derecho diciendo el agente que ya haría él la llamada por mí. Me bajan a los calabozos y aquí empieza una de las peores pesadillas a la que se puede someter un ser humano:

ser privado de su libertad no habiendo motivos probados para ello simplemente unas supuestas acusaciones de mi ex mujer sin presentación de pruebas por su parte. Aquí ya nos hemos cargado mi presunción de inocencia.

Me meten en una celda sin agua, sin comida y sin la posibilidad de ir al servicio. Me dan una manta vieja que sólo el olor ya te tiraba hacia atrás y una colchoneta. Toda la noche la paso escuchando los gritos de los otros detenidos, las risotadas de los agentes y las amenazas psicológicas a las que me sometieron ya que no paraban de decirme que con los cargos que había en mi contra iba a ir directamente a la cárcel.

No sé si por fortuna o por la medicación recibida en la UVI móvil mi cerebro se fué aletargando hasta medio quedar dormido en aquel puzle de olores, gritos y la ingrata compañía de delincuentes comunes.

Mircoles 23 de Junio:

Nos despiertan a las 8 de la mañana, el agente dice que todo aquel que no se haya cagado o meado en la celda tiene ahora la oportunidad de ir al servicio. Nos dan un supuesto desayuno consistente en un zumo caducado y una galletas tan duras como la piedra mismamente fuera de fecha.... opto por no tomarme aquello. a las 9.00 me pasan a científica donde hay que destacar también las humillaciones y amenzas entre risotadas de los agentes. Me fichan, me toman huellas me fotografían y me esposan junto a otro preso bastante peligroso según pude comprobar después. Nos meten en un furgón sin prácticamente ventilación y nos traladan a los juzgados donde nos meten en unos calabozos peores que los anteriores.

Mi abogada se presenta en los Juzgados. Me entrevisto con ella y me muestra la denuncia que ha puesto mi ex, me dice que no tiene base legal alguna ni pruebas para que yo permanezca en situación de detenido y que va a ver lo que hace para sacarme de allí. A poco tiempo llega desde Madrid un abogado enviado por unos amigos de mi familia para apoyar a mi abogada experto en temas como este.

Sobre las 12:00 paso a declarar ante el juez. Tras relatar lo ocurrido y aportar mis pruebas, ni siquiera el Ministerio fiscal me preguntó nada ya que se daba por satisfecho con lo relatado por mí. A pesar de que el juez no vé base para ordenar mi ingreso en prisión dá una orden de busca contra mi ex mujer para que se persone a declarar ante él y yo de mientras a permanecer en los calabozos.

A las 13.30 sufro otra crísis de ansiedad y empiezo a convulsionar nuevamente dentro de la celda. No permiten los agentes que se me dé la medicación y dos moritos que apenas hablaban el español son los únicos que me ayudaron. Trágueme yo la lengua antes de volver a generalizar con estas personas.

Mi pareja a base de montar un altercado en la puerta identificándose como médico y con pruebas de mi tratamiento consigue junto a los abogados que me vea el forense para que autorice a tomarme 20 mg. de paroxetina cuando en una situación como esa debo tomar al menos 40.

Localizan a mi ex y le dan la citación Judicial. Yo mientras tanto permenzco en calabozos y ya se ha efectuado el cambio de guardia. Una buena persona, el Sr. Castillo al ver mi estado me saca de la celda y me acomoda en un banco de madera, que si bien estaba situado en un pasillo y cerrado entre rejas me permitió al menos intentar descansar un poco.

La comida que me sirvieron como almuerzo consistía en una especie de alubias pero con un olor nauseabundo que nada más destaparlas me recordó al olor de las mantas de la noche anterior. Opté mismamente por no comerme aquello. A las 17:00 tenía que haber ido a declarar mi ex mujer, cosa que no hizo y ya por fín a las 21.00 horas tras agotar el tiempo para ver si ella se presentaba procedieron a dejarme en libertad condicional.

He de añadir que desde ese día mi ex ha desaparecido con mi hijo y no se sabe nada de ambos, pero claro, ella es mujer y lleva las de ganar siempre. No ha respetado el régimen de visitas, no consiente en tratar adecuadamente a mi hijo no dándole sus medicinas (negligencia médica), lo hace vivir con un drogadicto (la policía se ha tenido que personar en el domicilio varias veces a consecuencia de las peleas de ambos), le grita sin motivos (maltrato psicológico) ya que Ale tiene unas reacciones únicas en estos casos, y un largo etcetera que no quiero mencionar... pero claro ella es mejor cuidadora que yo porque es mujer, al menos eso dice la justicia.

Pues bien, despues de haber sido humillado, acusado injustamente, vejado, maltratado y pienso que privado de algunos de mi derechos fundamentales he de deciros que no me voy a rendir, que todo esto lo único que ha conseguido es que me una mucho más a la familia que tanto me quiere y me ha apoyado, a hacer mucho mas grande y fuerte el amor que tengo con mi pareja y a demostrarme que la vida y la libertad es algo muy frágil que podemos perder en cualquier momento así que hay que aprvecharla.... y por supuesto ya está mi abogada presentando las correspondientes denuncias contra la madre y por supuesto voy a ganar la custodia de mi hijo cueste lo que cueste..

Lo juro aunque con ello empeñe el último aliento.

He decidio hablar de esto porque no me gustaría que esto le ocurriera a nadie más es un trago que no le deseo a nadie.

Sé que sois comprensivos. A los que hayais llegado hasta aquí daros las gracias por leerme que es tanto como escucharme.

Un abrazo y fuerza que tenemos que unirnos para quitarle la "venda" a la justicia.

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