Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Decálogo de los Malos Tratos

La Federación Estatal Unión de Separados (mixta), para salir al paso de determinadas falsedades, maliciosamente difundidas e ingenuamente creídas, ofrece la cantidad única de 3.000 ? a quien demuestre de forma clara y objetiva que nos equivocamos en los argumentos del decálogo que exponemos a continuación:

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1.- La violencia de género, si existiera, sería femenina, ya que la palabra violencia pertenece al género femenino. El género es un concepto de índole gramatical, y no es sinónimo de sexo.

2.- Históricamente, y en todas las partes del mundo, está demostrado que las injusticias y las desigualdades suelen generar conflictos y violencia, y que la represión, por sí sola, nunca es la solución cuando persisten esas injusticias.

Más bien al contrario, provoca el aumento de la violencia.

3.- Aproximadamente -aunque no hay cifras fiables-, entre el 60 y el 70% de los casos de violencia sexista están relacionados con la separación y el divorcio. Disminuir su número y, si es posible, solucionarlo del todo, es nuestro decidido empeño.

Es por ello que intentamos analizar a fondo las causas y los focos del problema, para poder proponer medidas efectivas que lo atajen de raíz. Que nadie nos ofenda pretendiendo ver justificación alguna de la violencia sexista en las líneas que siguen.

4.- La violencia sexista es un fenómeno que implica por igual a ambos sexos, sea como agresores o como víctimas. La de carácter físico, por su naturaleza, incide más en la mujer como víctima y en el hombre como agresor. La de carácter psíquico, al contrario.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, en el año 2003 hubo 88 mujeres y 31 hombres asesinados. Cabría añadir a estas cifras un elevado número de suicidios en hombres. Veamos las causas. Actualmente, un gran número de padres separados ve cómo se les obstaculiza a diario el contacto con sus hijos, o se les niega impunemente este derecho ante la pasividad de jueces y fiscales. Los casos en los que se ha podido evitar este grave maltrato psíquico son tan escasos que casi resultan inexistentes.

Además, otra gran parte del colectivo de los padres separados es sometida a la presión psicológica derivada de los privilegios femeninos en las separaciones por el simple hecho de ser mujer se les concede sistemáticamente la guarda y custodia de los hijos, la vivienda y la pensión, y de nada sirve que lo pidan los hombres salvo en casos muy especiales.

Así, en un 98% de las separaciones y divorcios –todas pues, salvo las excepciones que confirman la regla-, los padres lo pierden todo en favor de las madres. En la práctica, la separación es una institución creada para uso y disfrute de la mujer. Ella es la que se puede separar dadas las enormes ventajas que tiene, mientras que el hombre no puede permitirse perder sus hijos y su patrimonio.

De hecho, la mayoría de las separaciones son promovidas por las mujeres, y la explicación que da el feminismo es que los hombres se lo merecen, lo que equivale a burlarse de ellos después de haberles expoliado.

Asimismo, las desigualdades en el momento de la separación favorecen su incremento, que se reduciría de forma ostensible si existiera igualdad a la hora de separarse. Dice el Artículo 16 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que ”Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio”.

Este artículo se conculca sistemáticamente en este país.