Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Sentencia Violencia psíquica

FALLO

Que DEBO CONDENAR Y CONDENO A .......... como responsable criminalmente en concepto de autor de un delito de lesiones y de un delito de violencia psiquica habitual, ya definidos, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, y le impongo la pena de SEIS MESES DE PRISION por cada uno de los delitos...

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Con relación a la vulneración del derecho de defensa alegado y en íntima conexión con el principio acusatorio, la reciente STS nº 932/03 de 16 de Junio de 2003 , señala que éste principio “ exige que las pretensiones de las acusaciones se concreten de la mejor manera posible , en datos o elementos fácticos debidamente especificados , que sirvan de sustento firme a la calificación jurídica de las partes.

Existen hechos que por su simplicidad y esquematismo permiten sintetizar la acción imputada en un conjunto de actos , cronológicamente diferenciados , que dan una visión completa de la acción que se enjuicia. En el caso que nos ocupa nos enfrentamos ante un comportamiento delictivo que, por sus especiales circunstancias, no puede agotarse en una acción concreta y en un sólo resultado causal.

Se trata de examinar una historia de desencuentros, agresiones y violencias físicas y psíquicas , que no se puede reducir a un relato sintético , cuando lo que se persique es una reiterada y constante actuación agresiva , que pueda incardinarse en el tipo delictivo del art. 153 del Código Penal .Este precepto contempla una agresión continuada que afecta no sólo a la integridad física sino a la dignidad y estabilidad psíquica de la persona , que en el seno de la pareja, se ve sometida , por uno de sus componentes a una vejación y humillación continua, metódica y deliberada que tiene como objetivo conseguir una situación de dominio que vulnera la propia personalidad de la víctima” .” ….

El artículo 650 de la LEcrim exige solamente escoger los hechos que por su contenido sean suficientes para sustentar una calificación delictiva. El acusado tuvo oportunidad de contradecir la acusación básica que no era otra que la de imputarle una conducta permanente de violencia y humillación. En este caso el Sr..... se acogió a su derecho a no declarar, no porque no supiera de que se le acusaba ( ya que se le dio traslado de la querella y se le notificaron los escritos de acusación y acudió al juicio oral conociendo el relato fáctico) sino porque decidió hacer uso de un derecho que la ley y la Constitución le otorgan. Y esto nada tiene que ver con un proceso inquisitorial.

El precepto da una definición legal de habitualidad que se vertebra alrededor de cuatro datos: pluralidad de actos, proximidad temporal, pluralidad de sujetos pasivos siempre será uno de los integrantes de la unidad familiar y finalmente independencia de que tales actos hayan sido o no objeto de enjuiciamiento anterior.

La habitualidad viene a constituirse en elemento definidor del tipo y aparece definido por la concurrencia de los elementos citados que deben ser tenidos en cuenta por el juzgador para determinar su concurrencia. El concepto de habitualidad adquiere un contexto criminológico social, y si bien la cuantificación numérica es importante, no es suficiente, debiendo atenderse a la situación, al contexto, a la persistencia del clima enrarecido de convivencia generado por los episodios de violencia reiterados y exigiéndose en todo caso cierta cercanía temporal entre los diferentes episodios.

El TS estimó, en la sentencia de 17 de abril de 1997, que la repetición de actos constitutivos de faltas, individualmente considerados, constituían delito al producirse de modo habitual.

TERCERO.-
Por violencia psiquica cabe entender, tal y como puede extraerse de la S.T.S. de 21 de diciembre de 2001 por vía de confirmación, la creación de una situación estresante y destructiva cargada de inestabilidad que no permite a la persona sometida a la misma el libre desarrollo de su personalidad.En definitiva, el acoso, la tensión , la humillación , la vejación y el temor creados deliberadamente por un miembro del entorno familiar o afectivo sobre aquél que percibe más débil.

Es una violencia sutil, indirecta que actúa de modo oculto, sin dejar marcas, pero que provoca daños considerables .

De la prueba practicada en el juicio y teniendo en cuenta las precedentes consideraciones jurídicas , no cabe duda de que se todos los elementos que integran la tipicidad del art. 153 CP.

La siempre difícil labor de crítica probatoria que ha de abordar esta Juzgadora en esta sentencia debe partir de la reiterada doctrina jurisprudencial a cuyo tenor el testimonio impropio de la víctima de la infracción constituye prueba de cargo válida, y aun suficiente por sí sola, para enervar la presunción constitucional de inocencia .

Esta tópica jurisprudencial es especialmente aplicable en los delitos contra la libertad sexual, por cometerse éstos generalmente sin otra presencia que la de víctima y victimario (por todas, sentenci as 545/2000, de 27 de marzo y 133/2001, de 5 de febrero) Como ya recordaba la sentencia del TS de 24 de Noviembre de 1987, nadie ha de sufrir el perjuicio de que el suceso que motiva el procedimiento penal se desarrolle en la intimidad entre la víctima y el inculpado. En otro caso, se provocaría la más absoluta de las impunidades. No se excluye de su ámbito, obviamente, el supuesto de que la víctima haga uso de su derecho a ejercer la acción penal en el proceso; pues ello no le priva de su condición de testigo respecto a lo que haya presenciado por sí misma ni le releva de prestar juramento antes de declarar, por lo que su declaración, aun procediendo de quien es parte en la causa, se equipara al testimonio en sentido propio (en este sentido, sentencia de 27 de diciembre de 1996).