Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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EVA Y SU SOCIOPATÍA

En las ciencias sociales, es sabido que todo concepto teórico está en relación con su opuesto.

Y es partiendo de este principio que me ha resultado siempre harto sintomático que en el discurso feminista esté frecuentemente presente el concepto de "psicopatía" y ausente el de "sociopatía".

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Y todo ello al margen de la existencia o no de cualquier contrato matrimonial.

Indudablemente que dicha jurisprudencia feminista del derecho de familia, no solamente entronca con el principio sacrosanto de capitalismo biológico, sino también con otros dos principios claramente antihombres, como son: el matriarcado (o poder absoluto de la mujer en el ámbito familiar) y el sementalismo (uso exclusivo del hombre como objeto de reproducción).

Situado el hombre en este escenario social, familiar y jurídico, cualquier conducta contraria a dichos principios podrá ser interpretada por la mujer como una ataque a su persona y por tanto constitutiva de delito.

Delito éste, que será definido y penado en proporción directa a la conducta del varón que tenga como características:

La frecuencia de las acciónes reivindicativas.
La intensidad de dicha conducta reivindicativa.
El uso de "las prerrogativas físicas del hombre".

Así por ejemplo si un padre separado reivindica su derecho a la custodia compartida, automáticamente será tildado como "machista social" y podría ser condenado por delito de "faltas" al molestar a la madre en su derecho a ejercer en exclusiva dicha custodia.

Si la insistencia de dicha conducta por parte del padre en querer ver a ese hijo es además muy intensa (por ejemplo diariamente al salir del colegio, al interesarse por sus estudios y frecuentemente hablar con los profesores, comunicarse con él diariamente por teléfono, etc.), podría ser denunciado por la madre y obligado a mantener en sus relaciones con el hijo la distancia debida.

Si en estas circunstancias el hijo desease irse con el padre y en arrebato la madre golpease al padre y al niño, y en respuesta lógica el padre respondiera físicamente de igual manera a la madre, el padre podría ser claramente denunciado como "maltratador" ya que podría ser tidado como "bruto machista" al "hacer uso de sus prerrogativas físicas".