Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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EVA Y SU SOCIOPATÍA

En las ciencias sociales, es sabido que todo concepto teórico está en relación con su opuesto.

Y es partiendo de este principio que me ha resultado siempre harto sintomático que en el discurso feminista esté frecuentemente presente el concepto de "psicopatía" y ausente el de "sociopatía".

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Es decir, para ellas detrás de todo maltratador se esconde siempre un potencial psicópata. Dudosa aseveración ésta a no ser que igualemos el concepto de maltratador a toda respuesta contraria a los principios sacrosantos de la ideología feminista.

Es por ello que a mi parecer, el discurso de Eva encierra todo su sentido si lo enmarcamos dentro de su sociopatía hembrista. Me explico, si yo me considero una feminista es porque creo que tengo unos derechos en exclusividad por el sólo hecho de ser mujer.

Por ejemplo, tengo absolutos derechos sobre el hijo ya que soy la que lo enjendro y ello como acto biológico que es debe verse como una prerrogativa del derecho natural exclusivo de la mujer . Es decir, si mi hijo tiene un padre no es porque el padre tenga derecho, es porque yo como mujer quiero que así sea.

Como es lógico, a partir de este razonamiento dependerá de las vicisitudes de nuestra relación de pareja que ese hijo tendrá padre o no. ¿Y por qué no a la inversa? Muy sencillo, chocamos con uno de los principios sacrosantos del feminismo: El capitalismo biológico ("a los hijos yo les paro, luego son mi propiedad, punto").

A partir de este momento y situado el padre en este escenario, cualquier intento por parte de él por igualarse en derechos con la madre en lo que refiere a su relación con el hijo común, ésta podrá interpretarlo como un ataque a los derechos exclusivos de la mujer y por tanto constitutivo de posible delito de maltrato.

No de maltrato al hijo, sino de maltrato a la mujer. Para cualquier madre "feminista de pro", el hijo no es un identidad independiente "per se", como propiedad que es suya, es una prolongación de su identidad. Por lo tanto, un ataque a un hijo es un ataque a su persona.

Es decir, para una feminista el hijo "per se" no es sujeto de decisión autónoma para relacionarse con el padre. Esta es una de las bases ideológicas más importantes a partir de las cuales está orientada toda la actual jurisprudencia matrimonial feminista.

Si partimos de este punto, es fácil entender algunas de las consecuencias perversas que nos son infringidas a las parejas masculinas por el sólo hecho de ser varones.

En otras palabras, los padres separados no están pasando las consecuencias discriminatorias por estar separados, sino por ser hombres. Así por ejemplo, la actual jurisprudencia feminista de derecho de familia persigue y tiene como ventajas exclusivas para la mujer:

El derecho al aborto libre.
La obligatoriedad del padre a aceptar los hijos que ellas quieran de ambos.
La custodia monoparental materna.
El derecho a propiedades y pensiones vitalicias sufragadas por los hombres sin contraprestación alguna.
El derecho a pensiones vitalicias por parte del estado ya que los hijos son la producción que a éste donan.