Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Reedición de ?El Proceso? de Kafka y retorno de Torquemada.

(Reflexiones en torno a la nueva Ley que desarrolla la Orden de Protección contra las Víctimas de la Violencia Doméstica.)
Julio Bronchal Cambra.

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Desde el puente que equipara la denuncia a la sentencia, y salva las garantías procesales, contemplamos un paisaje ya conocido y presente a lo largo de la historia. Es el panorama del decreto nazi Nacht und Nebel[1], que acabó con las pocas garantías judiciales que aún quedaban en aquel abominable régimen. Es el escenario, más próximo a nosotros, de la Inquisición, del Índice Expurgatorio, las delaciones y de los Autos de Fe, con sus sambenitos, sus inquisidores y sus heréticos reos prejuzgados. Desde aquí se perciben sensiblemente los tufos de las crepitantes hogueras y quemaderos inquisitoriales.

No obstante, el tiempo ha ido cambiando contenidos y formas, pero no estructuras. Donde antes se escuchaba a gritos el dicterio de “¡hereje!” hoy se abronca con el de “¡maltratador!”. Debemos saber que el tiempo no pasa en balde y que así como los sambenitos ya no son amarillos sino violetas, el Santo Oficio también ha cambiado, y lo ha hecho de nombre y de fines. Ya no se trata de defender la pureza de la fe sino el valor superior del género femenino. Así se supone que el testimonio de una mujer siempre será veraz porque una mujer, nos adoctrinan desde todos los medios de comunicación, siempre es mejor que un hombre, como mejores fueron en su día los cristianos viejos - o por lo menos mejor les fue-, frente a toda la escoria herética, mora, morisca o judía.

¿Cómo se responde a los que denuncian el despeñamiento de las garantías y libertades individuales? ¿Qué se pide para los que, horrorizados, contemplamos y advertimos del avance de la irracionalidad y del dogmatismo sectario? Detrás del sambenito de “justificadores y cómplices de los maltratadores” acusados de “fautoría de herejes” se nos conduce también hacia la pira, bajo el aplauso/a del populacho/a inflamado/a por los nuevos/as Torquemados/as.

Pese al espeluznante momento que atravesamos y muy a pesar de la venalidad de la ralea política y judicial que padecemos, a la que hay que añadir los inconfesables intereses del “femi-aparitchki”, va tomando conciencia y levantándose un movimiento empeñado en hacer frente a la injusticia y restituir la legalidad democrática. Es tarea de todos y de todas -¡fundamental!- hacerlo avanzar urgentemente para atajar radicalmente el problema de la violencia doméstica y ex doméstica, proteger a los niños de la violencia familiar e institucional, y luchar contra toda forma de discriminación contra las personas.

 

 

 



[1] El decreto Nacht und Nebel (1944)perseguía hacer desaparecer a los opositores al poder nazi al eliminar todo tipo de control y garantía judicial. Evitaba también la difusión de información acerca de su destino.