Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Familias Rotas

"Lo importante no es mantener hasta el final una familia desestructurada por el bien de los hijos sino crear ambientes seguros en los cuales poderlos criar"
Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo

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Cuando ya todo está perdido, sólo nos cabe aceptar el destino de un camino en soledad pero como el orgullo pronto se recupera sentiremos siempre el dolor en nuestro ser causado por aquella ruptura y ése se transformará en imposiciones, críticas, demandas, etc… al "culpable" de nuestra actual situación.

La posición que yo ocupé en mi propia historia fue la de "culpable" y eso motivó mucho sentimiento de culpa en mi interior principalmente por el niño que viviría una experiencia "traumática", creía incorrectamente yo, por mi egoísta conducta. Años antes, cuando todavía no había nacido mi hijo, tuve la oportunidad de llevar a cabo el paso que luego di pero sus súplicas y mi inmadurez no lo realizaron. Las cosas suelen producirse siempre cuando deben ser nunca antes, así es que nunca me arrepentí de ello porque eso hubiera supuesto no haber llevado al mundo a mi hijo.

Cuando planteas una separación no sabes demasiado bien si tú la soportarás pero sí sabes que ya no quieres proseguir con "el engaño". Creo que debes ser honesta con tus propios sentimientos y respetuosa con los actos que realices por ello la sinceridad en una relación para mí es primordial. Lo que ocurre es que habitualmente no se coincide en las decisiones y siempre o casi siempre, los miembros de la pareja representan papeles opuestos. Por mucho diálogo que se intente mediar entre ambos, los sentimientos negativos reaparecen una y otra vez y el resentimiento pone fin a la comunicación.

Nunca hay que mantener una relación por el supuesto bien de los hijos porque esa es la mayor equivocación del mundo. ¿Tú les habrías pedido a tus padres que se siguieran aguantando porque te habían tenido? Seguro que no hubieras sido tan injusta. Si una relación pende por todos lados, darás mayor equilibrio a tus hijos si la rompes civilizadamente de forma que siempre en la cuestión que os une exista un continuo diálogo e implicación.

Una vez decidida la ruptura es importante que ambos progenitores hablen con los hijos habidos, exponiéndoles la decisión, dejando sumamente claro que ellos no tienen nada que ver con eso y recalcando que seguirán manteniendo la misma relación con ellos, con la única diferencia de que sólo uno de ellos vivirá bajo el mismo techo de los niños. Si el niño tiene por ejemplo, 6 años, podrá pensar si no recibiera ningún tipo de información que fue por algo que él hizo o dijo y eso le hará sentir terriblemente mal, por ello insisto en este punto. Nunca penséis que el niño es demasiado pequeño, que no entenderá nada porque siempre es necesaria una explicación evidentemente adecuada al propio lenguaje del pequeño.

Cuando tratamos con adolescentes su forma de reaccionar puede ser distinta: algunos parecerán no afectos pero el sentimiento mellará en su interior, otros sentirán inclinación por uno u otro buscando responsables o inclusive agrediendo verbalmente al otro y otros, pueden seguirse sintiendo culpables por muchas explicaciones que les des. Ésa es, por tanto, la peor época para decidir llevar a cabo una separación, pero si es ése el momento adecuado, pues tampoco deberéis frenarlo. El período de la adolescencia será el más delicado y será importante mantener un sostenido contacto para averiguar ese bullicioso interior.

En nuestro caso se lo explicamos cuando él tenía 2 años y no pareció entender demasiado pero luego ya con 3-4 años empezó a preguntar, buscando culpables. Nunca se le engañó ni mintió y procuramos por ambas partes que viviera de forma positiva la experiencia.

Años más tarde, volvimos a reiniciar la vida de pareja, pero esta vez cada cual por su lado. Nos casamos de nuevo y en mi caso el conflicto se agudizó porque mi nueva pareja era también divorciado con un niño y eso tenía su lado bueno y su lado malo. Cuando hay hijos de otros progenitores albergados en tu propio techo, la única mamá eres tú, pero no puedes ejercer esa posición porque existe alguien que ya ocupa ese lugar y no es bueno para el niño vivir esa elección en su interior. El papel que debes ejercer ante los hijos de tu nueva pareja es un papel abierto en el que muestras afecto y comprensión pero no invades el territorio ya ocupado. No hay que hablar mal de "los otros" porque juegan un papel importante en la madurez emocional del niño.

Cuando tú ya tienes un hijo es difícil compaginar tu cariño en la convivencia con el hijo de tu nuevo esposo pero saber que es hijo de alguien a quien quieres es ya suficiente para aceptarlo y darle el espacio armonioso que necesita cuando está con su padre. En el caso de mi hijo sé que su padre le ha creado un hábitat positivo para cuando él lo visita sin que nadie pretenda usurpar el puesto que ocupa cada uno de los miembros.
Sus padres biológicos nunca podrán cambiarse pero en su nueva estructura familiar los papeles están bien representados. Mi marido tiene el papel dentro de esta familia de modelo masculino y amigo para el niño. Está siempre que él lo necesita y nunca desvalorizará al propio padre biológico. El niño entiende que vive con su madre quien a su vez tiene un nuevo compañero y fines de semana alternos acude a casa de su padre donde también tiene un hogar.

Ventajas: Doble de todo (regalos, habitación, …)
Desventajas: Cada estructura familiar tiene sus propias normas y a veces éstas son opuestas, pero siempre que haya buen entendimiento prevalecen las impuestas en la casa donde el niño habite más tiempo.

La finalidad es el bienestar del niño y por ello nosotros, los padres, actuamos maduramente prescindiendo de anteponer sentimientos o emociones negativas al equilibrio que necesita su entorno. No se trata de separarse o no sino de saber llevar el "después" fomentando una unidad estable que armonice de forma adecuada los diferentes miembros que la forman.

Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo