Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Carta abierta a los políticos

A través de esta carta, quiero hacerle llegar mi punto de vista sobre problema, que no por ignorado deja de afectar a muchísimas personas en la Comunidad de Madrid. Me refiero a los padres separados.
Leopoldo Cuesta Gómez

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A mi entender, la verdadera razón de la oposición a la custodia compartida hay que buscarla en que supondría una auténtica perdida neta de poder por parte de la mujer en las situaciones de divorcio. Sería imposible manipular a los niños para mantener el control sobre el exmarido, un hombre al que se expulsa de las decisiones familiares, pero del que se desean sustraer recursos económicos para colaborar en la crianza de los hijos. Simplemente se desea perpetuar la actual situación de explotación emocional y económica de los hombres separados, alimentada por los prejuicios y el rencor social.

 

El silencio

De todas las situaciones de injusticia y explotación que acabo de describir, la más insoportable, y posiblemente la más importante, es el silencio y la indiferencia  de las Instituciones y de la sociedad en general ante este problema.

Sin esta complicidad pasiva, sería imposible mantener la situación actual, que atenta claramente contra los derechos humanos y contra la Constitución Española, que consagra la igualdad ante la ley, y la no discriminación por razones de sexo. Los defensores del actual status, suelen dar pocos argumentos (no los hay), se limitan a silenciar el debate sobre el divorcio, que es uno de los más importantes que tiene pendientes la sociedad española, y que brilla por su ausencia en todas las elecciones.

 

Las elecciones

No emito consignas programáticas, pues creo que con en esta carta abierta hay ideas suficientes para ilustrar cualquier programa electoral de cualquier partido político. Le apunto el problema del divorcio desde el punto de vista de un hombre. No es que las mujeres no tengan problemas en las separaciones, pero creo que su versión está ampliamente difundida y escuchada; hasta cuentan con una Institución propia como el Instituto de la Mujer que, desde mi punto de vista, forma parte del problema, no de la solución.

Cuestionar la legislación y los usos sociales del divorcio, es hoy por hoy, un tabú impuesto por la secta feminista. Pero hay muchos votos en juego. Insisto en mi idea inicial: en el divorcio somos numéricamente los mismos, hombres y mujeres. Un político que se atreviera a plantear el tema desde una nueva perspectiva podría encontrarse con apoyos inesperados.

 

 

Un saludo:

 

Leopoldo Cuesta Gómez