Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Carta abierta a los políticos

A través de esta carta, quiero hacerle llegar mi punto de vista sobre problema, que no por ignorado deja de afectar a muchísimas personas en la Comunidad de Madrid. Me refiero a los padres separados.
Leopoldo Cuesta Gómez

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El ejercicio imposible de la Patria Potestad

Teóricamente, el ejercicio de la guarda y custodia por parte de la madre, no debería interferir la toma en común de decisiones respecto a cuestiones importantes de los hijos, es decir la Patria Potestad compartida. En la práctica, la Patria Potestad compartida es papel mojado si la custodia la tiene la madre.

En la vida real, custodia  y patria potestad van indisolublemente unidas, pues, desgraciadamente la mayoría de las mujeres separadas plantean este punto, no como una cuestión ética por el bien de los hijos, sino como un conflicto de poder.

Y bien mirado ¿qué motivación podría tener la madre para compartir las decisiones con su exmarido?, las separaciones fantásticas en las que “...aunque no podamos vivir juntos vamos a ponernos de acuerdo por el bien de nuestro hijos...” no existen ni siquiera en las películas.

Las decisiones entre dos personas que se han divorciado por la imposibilidad de llegar a un acuerdo, y en las que la mujer tiene todo el poder, simplemente se imponen[1]. Esta es la dura realidad, tanto en las separaciones como en cualquier otra cuestión de la vida. Y la Ley actual permite la impunidad práctica de la mujer que decide excluir al hombre de la educación de los hijos.

Esta situación solo se corregiría con la Custodia Compartida, en la que se repartirían al 50% los gastos y el tiempo. Los hijos tendrían garantizada la presencia de los 2 padres, ninguno se podría imponer al otro, se haría innecesaria la fijación de pensiones y disminuiría la conflictividad judicial por transgresiones del régimen de visitas y el impago de dinero.

 

La Custodia Compartida

La Custodia compartida solucionaría muchos conflictos, pero tiene poderosos detractores instalados en la secta feminista[2] que hoy controla ciertos juzgados de familia,  y que conforma la ideología dominante (dominante, no mayoritaria) en los medios de comunicación. Se dice, que la custodia compartida crearía inestabilidad emocional en los hijos, sin tener en cuenta que el precio actual de esa “estabilidad” es dejar a los niños huérfanos de padre.

La custodia compartida es una rutina en muchos países europeos con más experiencia que España en la problemática del divorcio, y hasta el momento, no se tiene noticia de que provoque ninguna inestabilidad emocional. Mas bien al contrario, en donde a custodia compartida está mas implantada ha disminuido la conflictividad judicial en casos de divorcio.



[1] Compartir el poder cuando la Ley da todas las ventajas a una de las partes, exigiría una madurez y una claridad de ideas que desgraciadamente no abundan.

[2] A lo largo de toda la carta, hago varias referencias a la “secta feminista”, me refiero al feminismo políticamente militante, no al feminismo ideológico o “social”. De hecho muchas de las reformas que se proponen en esta carta, tienen un contenido profundamente feminista en el sentido de la equiparación de hombres y mujeres.