Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Carta abierta a los políticos

A través de esta carta, quiero hacerle llegar mi punto de vista sobre problema, que no por ignorado deja de afectar a muchísimas personas en la Comunidad de Madrid. Me refiero a los padres separados.
Leopoldo Cuesta Gómez

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Este prejuicio, tiene consecuencias radicales en la relación del hombre con los hijos. Nadie se plantea que hay que proteger esta relación, que los hijos de hoy día tienen “hambre de padre”; simplemente nadie se plantea que haya que proteger una relación (padre-hijo) que se supone, el hombre ha abandonado voluntariamente parahacer su vida.

Es cierto que muchos padres se corresponden con el clásico perfil del abandonador, y cuando esto ocurre, los engranajes del sistema funcionan perfectamente, puesto que es este tipo de padre el que la sociedad conoce y con el que se siente cómoda, aunque hipócritamente le critique. El problema lo tenemos los hombres que en una divorcio, nos negamos a asumir el papel de malos, pues no existe ningún otro papel para nosotros, y además nuestra actitud acaba generando desasosiego entre jueces políticos y periodistas, ya que negándonos a asumir el único papel conocido (malo, abandonador, maltratador, psicópata, alcohólico...) en la práctica cuestionamos el papel de los demás: si no hay culpable no hay víctima, no hay héroe defensor de víctimas. Muchos oportunistas se quedarían a solas con su mediocridad intelectual.

El hombre separado se encuentra así ante una situación sin salida: para que el puzzle encaje y nadie tenga que pensar ni cuestionar nada, debe desentenderse de sus hijos (afectivamente, el tema económico es otra cosa). Si no lo hace empieza a estorbar, y no va a tener el apoyo de nadie; puede incluso que se le acuse de paranoico conflictivo. Pero si finalmente se adapta y tira la toalla en la relación con los hijos, se le reprocha y se le acusa de abandonador. En cualquier caso es “malo” ¿Qué hacer?.

 

Pensiones, Impuestos: el divorciado millonario

La situación afectiva del divorciado, al ser separado de sus hijos, es ya bastante complicada, pero simultáneamente al derrumbamiento de su familia, debe hacer frente a problemas logísticos y económicos acuciantes.

Inmediatamente después del divorcio, la mayoría de los hombres nos enfrentamos a la carencia de vivienda, ya que el domicilio familiar acompaña a la custodia de los hijos, que en el 95% de los casos queda en manos de la mujer. Incluso en aquellas situaciones en que el hombre es co-titular de un préstamo hipotecario para financiar la vivienda, ¡se ve obligado a continuar pagando las cuotas del crédito! de una propiedad nominal que probablemente no volverá a disfrutar nunca. Ningún juez se deja impresionar por esta situación (el divorciado es culpable de algo y debe ser castigado), y el hombre separado además, debe colaborar con su exmujer al 50% de los gastos que los hijos tienen con la madre.