Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Mediación familiar por Ley

El Excmo. Sr. Presidente de la Junta de Castilla y León ha prometido una ley de mediación familiar, si gana su partido las próximas elecciones. Como en otras comunidades, ahora se quiere implantar, en Castilla y León, una ley de mediación familiar. Debería estar en el programa de todos los partidos.

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No sólo la ley es necesaria, sino los medios económicos correspondientes para que sea conocida y utilizada.

Una de las finalidades más importantes, aunque no única, que se puede esperar de una ley de estas características, es su utilización por esposos antes, durante y después de procesos de separación y divorcio.

Es de esperar que se sustituya a las denuncias y los largos y costosos procesos judiciales por la mediación familiar, y se gaste en ello gran parte del dinero público que se utiliza actualmente en promocionar las denuncias.

Tendrá que indicarse su obligatoriedad o no, y si será un elemento a imponer por jueces, o quedará en una mera recomendación a aceptar por las dos partes, que podemos suponer en conflicto, aunque en muchos casos la realidad es que sólo una parte quiere conflicto y no la otra.

Cuando en la familia existe el vínculo legal del matrimonio, uno de los elementos más importantes a utilizar en la mediación familiar es la actual Ley del Divorcio, que existe desde el año 1.981.

Hasta que no se cambien algunos aspectos, que en su momento tenían o podían tener plena vigencia, va a ser la base principal del trabajo jurídico a realizar en la mediación familiar.

La primera consecuencia de la aplicación brutal de la actual Ley del Divorcio es que hoy está extendido el que haya, cada vez más, un número importante de parejas formadas por hombre y mujer que huyen del vínculo matrimonial, que están exigiendo derechos similares a los del matrimonio.

Cuando los conflictos matrimoniales afectan a hijos, la primera información que deben tener los mismos es que el vínculo matrimonial no ha sido necesario para sus padres, ni obligatorio, ni impuesto. Si alguien le ha impuesto, han sido los propios padres.

El mayor drama que se está produciendo en los procesos de separación y divorcio es justificar una decisión que es legal y que no exige la ley justificar. Pero si que se puede estar ejerciendo violencia contra la sociedad si se nos obliga a que sepamos y aceptemos sus razones, el momento en que se escoge y la forma en que se pide y lo que se pide.

Sí que se puede ejercer violencia contra la sociedad si las consecuencias no tienen que ver con dicha decisión, insisto, legal, y si nos exige quitar derechos al otro esposo e hijos, que no exige le ley ni pedir ni quitar.

En mi opinión, una de las misiones más importantes que debe tener una ley de mediación familiar, y en mi opinión la primera, es ayudar a lograr el respeto a una decisión personal. Sobra la palabra culpable.

El respetar una decisión personal, que permite la ley, puede y debe ser la base de un futuro mucho menos conflictivo de lo que es moneda corriente entre demasiados padres que están separados o divorciados.