Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

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Las Pensiones para los hijos mayores de edad por causa de separación o divorcio

¿Que pasa cuando los hijos a los que pasamos una pensión por separación o divorcio alcanzan la mayoría de edad?

El abogado D.Ramon Tamborero y Del Pino nos ilustra.

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EL PAGO DE ALIMENTOS PARA LOS HIJOS MAYORES DE EDAD

Un problema frecuente en los procesos matrimoniales aparece en el supuesto en que los hijos son o alcanzan la mayoría de edad durante la tramitación del procedimiento de separación, ya que se discute la legitimación procesal del progenitor para pedir alimentos para sus hijos mayores.

Otro problema se plantea a la hora de atender las necesidades de los hijos mayores de edad que todavía no se han emancipado del núcleo familiar.

Este artículo analiza las diversas tendencias jurisprudenciales surgidas al amparo de estas problemáticas; debiendo advertir que estas notas jurisprudenciales se han dictado en base al derecho común, quedando sujetas a normas jurídicas distintas (aunque de análogo significado) las relaciones familiares en las Comunidades Autónomas con legislación propia, como la Catalana.

Uno de los problemas que se vienen suscitando en sede de procedimientos de crisis familiares, ya sea en matrimonios o en parejas de hecho en las que hay descendencia, resultan ser la actitud de los Tribunales a la hora de fijar o no Alimentos para los hijos mayores de edad.

Dicha problemática puede suscitarse por distintos motivos, bien sea por llegar a la mayoría de edad durante el proceso matrimonial, en ejecución de sentencia o incluso alcanzada tal mayoría antes de iniciarse la crisis, pero todavía estuviere sin emancipar del núcleo familiar.

La doctrina, a partir de la publicación de la Ley de 1981, vino denunciando las insuficiencias del art. 93 del C.C., para atender todas las necesidades de aquellos hijos que alcanzaban la mayoría de edad en situaciones como las antedichas.

La problemática sobre los hijos que alcanzaban la mayoría de edad durante o después del proceso entre sus progenitores, tuvo cabida en multitud de sentencias de las diversas Audiencias resolviéndose favorablemente en el sentido de considerar que la mera llegada por el tiempo a dicha situación jurídica no era causa de la extinción de la acción que hubiera iniciado uno u otro progenitor.

Por otra parte, si en el momento de darse la crisis familiar (matrimonio civil o pareja de hecho), los hijos ya eran mayores de edad, y si bien es cierto que el art. 1609 L.E.C., permitía al mayor de edad incoar el procedimiento de Alimentos provisionales, no lo es menos que resultaba evidente que tal acción era necesariamente gravosa para el hijo obligado a pleitear contra sus padres, de manera que de hecho los Tribunales venían aceptando con regularidad que el progenitor con quien convivía tal hijo le representara en de la defensa de su acción, en particular porque tal pronunciamiento, el los Alimentos del hijo ya mayor de edad, se incluyen en el pago de otras prestaciones que en la mayoría de los casos acompañaban al "petitum" de su demanda.

En Octubre de 1.990, y con la aprobación de la Ley 11/1990, toda ésta problemática quedó, al menos parcialmente solventada, ya que el segundo párrafo del precepto antes mencionado se añadió en los términos siguientes:

"Si convivieran en el domicilio familiar hijos mayores de edad o emancipados que carecieran de ingresos propios, el Juez en la misma resolución, fijará los Alimentos que sean debidos conforme a los artículos 142 y siguientes de éste Código"

La redacción de dicho articulado no fue un acierto ni mucho menos, ya que se desaprovechó la oportunidad de compaginar la introducción de dicho párrafo, con la aclaración de toda una serie de dudas que cualquier jurista se plantea y que el Legislador no ha querido o sabido dar cabida en la tímida reforma de 1.990.

Algunas de esas cuestiones continúan, después de ocho años sin hallar contestación unánime, ya que si bien las sentencias y las práxis de algunos Juzgados de Familia, y otras Audiencias en grado de Apelación han dado ideas y soluciones a los problemas, resulta lo cierto que a la hora de la verdad todavía no existen criterios constantes y homogéneos que nos lleven a concluir que hemos hallado la solución al problema.

He aquí algunas de las preguntas que han quedado sin resolver y que expongo ahora a modo de ejemplo, lo que evidentemente no representa un "numerus clausus" de cuestiones, ya que no es difícil imaginar que en la práctica serán otras muchas las circunstancias que cualquier letrado tendrá que solventar en el desarrollo de su profesión.

— No se resuelve en la reforma los supuestos en los que la mayoría de edad de los hijos sobreviene durante el proceso.