Asociación Gallega de Padres y Madres Separados

Ayuda práctica, jurídica y psicológica padres, madres, separados, divorciados e hijos

Reflexiones para novatos en separación o divorcio

Jesús AYALA CARCEDO.
Valladolid, 28 de Enero de 2.003
Puedes encontrarte, en estos momentos, con la amenaza de una separación matrimonial.
Eres padre de niños menores y consideras que no eres ni mejor, ni peor, que muchos otros esposos y padres, que no están pasando por esta situación y nunca la pasarán.

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Yo propongo lo siguiente.
Si tu esposa te pide la separación o el divorcio, está pidiendo algo legal, pues respétalo, además no hay otra alternativa, si ella no quiere.

Ahora bien, si tu todavía hoy esposa quiere alegar causas y argumentos que no exige la ley, con un proceso que no es obligatorio, con gravísimos daños a vuestros hijos y a vosotros mismos, y muchísimo gasto de dinero, que ganarán los abogados, que deberíais dedicar a vuestros hijos, que no saben las características de vuestro matrimonio, para mi, tu esposa está incumpliendo su obligaciones matrimoniales, lo mismo tú, si inicias un proceso matrimonial, sin haber contemplado otras posibilidades.

El abogado de tu esposa no representa a los hijos comunes, ni el tuyo tampoco. Que no alegue que lo hace en bien de vuestros hijos, ni tu tampoco.

La ley la permite, te permite, os permite, varios caminos y no la obliga, os obliga, a coger uno en concreto. Si es un abogado de oficio el que la representa o a ti, ten presente que su actuación es debida a que ella tiene una situación personal social o económica no muy boyante, o tú, no porque tú hayas hecho nada malo o lo haya hecho ella. Tus hijos, vuestros hijos no lo saben.

Los abogados de oficio intervienen para representar a gente pobre, a mujeres pobres, a padres pobres, que quieren ejercer un derecho que la permite la ley, os permite la ley, o defenderse cuando alguien pide un derecho que permite la ley.

El momento jurídico más importante de las separaciones y divorcios no es cuando te pueden expulsar del domicilio familiar, sino cuando el juez admite la demanda.

Me vas a permitir copiarte el artículo 102 del Código Civil:
“Admitida la demanda de nulidad, separación o divorcio, se producen por ministerio de la Ley, los efectos siguientes:
1º Los cónyuges podrán vivir separados y cesa la presunción de convivencia conyugal.
2º Quedan revocados los consentimientos y poderes que cualquiera de los cónyuges hubiera otorgado al otro.
Asimismo, salvo pacto en contrario, cesa la posibilidad de vincular los bienes privativos del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica.
A estos efectos, cualquiera de las partes podrá instar la oportuna anotación en el Registro Civil y, en su caso, en los de la Propiedad y Mercantil”.

Como puedes ver, el juez pinta poco, en este caso. Desde ese momento, tu esposa puede vivir separada, pues bien, que alquile, compre o vaya a casa de un familiar.

Nadie os prohibió tener separación de bienes, para no tener ningún problema de separar los bienes del uno y del otro.

Por si no lo sabes, al cabo de un año, si tu esposa pide el divorcio, si fue ella la que pidió la separación matrimonial, el artículo del Código Civil 86-2º la permitirá acceder al divorcio, pidiéndolo expresamente.

Creo que con esto habrás podido comprender por qué hay que respetar una separación o divorcio, porque lo permite la ley. Así de sencillo. Es algo legal.
No le des vueltas, no te culpabilices. No tiene que ver nada con la psicología, con la moral, con la filosofía. No es bueno ni es malo, es legal.